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3 de marzo

Así contó la prensa de burgos y la comunista el 3 de marzo

Esté 2018 se cumplen 42 años de aquel fatídico 3 de marzo de 1976 cuando la Policía Armada asesinó a cuatro trabajadores e hirieron a centenares de personas para dispersar una asamblea obrera que se estaba celebrando en la iglesia de San Francisco de Asís de Zaramaga. Aquel día, Vitoria secundaba la primera y gran huelga laboral desde la muerte de Franco. El 3 de marzo fue el día “final” de una secuencia de sucesos que venían ocurriendo en el tiempo en la capital alavesa. El 16 de febrero de aquel año, las 46 empresas con más empleados de la ciudad ya hacían paros laborales al mismo tiempo que los comercios y bares también cerraban para salir a la calle y acompañar a sus vecinos en manifestaciones que chocaron con la policía.

Combate, un rotativo perteneciente al “Órgano Central de la Liga Comunista Foro Simpatizante de la IVª Internacional”, publicó el 16 de marzo de aquel año un sendo reportaje donde repasaba como se había llegado a este punto, a la huelga general en Vitoria.

“Desde el 9 de Enero, los trabajadores de Forjas Alavesas, Mevosa y otras fábricas de Vitoria llevaban adelante una dura y ejemplar huelga”, así abría el artículo titulado “Vitoria el Lucha: Huelga general en Euskadi” en el que relataba las “demandas de sus justas reivindicaciones” que consistian en la readmisión de sus compañeros despedidos, la liberación de los detenidos y la imposición de negociaciones directas con la patronal a través de “auténticos representantes” elegidos en las asambleas y revocables por ellas mismas. Hicieron dimitir a los enlaces de Forjas, Mevosa, Areitio y otras tantas empresas más donde posteriormente se decidió en asamblea quien ocuparía este cargo. Tras la creación de los “auténticos representantes”, se creó la autodenominada “Asamblea de Representantes”, que a su manera, era el “Comité Central de Huelga” integrada por CC.OO, estudiantes etc.

Ante el endurecimiento de la patronal y de las autoridades, la “Asamblea de trabajadores” llamaron a los vecinos de Vitoria a secundar una huelga general para el tres de marzo, miércoles. Los trabajadores respondieron masivamente; la población vitoriana respondió como un sólo hombre (…) paralizando la producción y engrosando manifestaciones” multitudinarias, que según narra el periódico, se dirigieron de los barrios hacia el centro.

Una vez en el centro de la ciudad, destacan la respuesta que tuvo la policía ante la huelga; una masacre que ocasionó cuatro muertos y unos 150 heridos.

“Vitoria no se amilanará” seguía el rotativo. Cinco días más tarde, el ocho, Euskadi secundo otra huelga general “haciendo frente valientemente a la brutalidad policial”. También hubo manifestaciones, duramente reprimidas, en otros puntos del estado, destacando la de Tarragona. La movilizaciones que tuvieron lugar en Elda y Barcelona se cobraron con dos nuevas víctimas en Elda y Barcelona.  

“Tras estos crímenes, ya no caben más demagogias democratizadoras” continuaba el ‘Combate’ al mismo tiempo que remarcaba que “estas muertes (…) no hacen sino agudizar más gravemente aún los desgarramientos del Gobierno y acelerar decisivamente la crisis de una Dictadura manchada de sangre y tocada de muerte”.  

La ‘oposición democrática burguesa’, Ruiz Jimenez, Tierno Galván, Pujol… también está detrás de todo lo que ocurrió respecto a la represión. Según el periódico, tanto el Gobierno como la burguesía se “quitó la máscara” ante los trabajadores.

El ‘Diario de Burgos’ también se hizo eco de la noticia y sacaba a la luz lo ocurrido en Pamplona. 

Días antes del 3 de marzo Pamplona también vivió una manifestación “como no se había visto nunca” como relataba el diario de los trabajadores.

“En un desesperado esfuerzo por contener y embarrancar el movimiento de masas que lleva, en toda Navarra, más de tres meses de lucha continua, el Gobernador autorizó una manifestación en apoyo al convenio general de Navarra.”

Una manifestación que el gobierno del rey había autorizado con unas condiciones: fijar el recorrido, que fuese una marcha silenciosa y que solo portasen tres pancartas con mensajes definidos y autorizados previamente.

Finalmente, más de 30.000 personas que acudieron a la marcha, se escucharon cánticos y gritos durante todo el recorrido y las tres pancartas se convirtieron en más de 30.

Aquel 22 de febrero, domingo, se escucharon en las calles de Pamplona gritos de “¡Dictadura asesina!”, ¡Abajo el vertical!”. Los gritos se escucharon todavía más fuerte al paso de la marcha frente al edificio de la Gobernación.

Al finalizar la misma hablaron en público varios representantes del consejo de Trabajadores que pidieron el fin de la CNS a gritos de “¡Abajo el Vertical! ¡Viva Comisiones Obreras!”.


Este es el primero de una serie de artículos que vamos a publicar para ver como narraban los medios de la época lo ocurrido.

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