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Servicios de ayuda ante agresiones machistas y LGTBIfóbicas

Un año más, La Blanca contará con una campaña para la prevención y actuación ante situaciones de violencia machista y LGTBIfobicas que ocurran durante la semana de Fiestas.

La violencia contra las mujeres y el colectivo LGTBI es un problema de gran magnitud tanto por su frecuencia como por sus graves consecuencias para la salud de las víctimas, siendo la violencia sexual el más oscuro y secreto maltrato posible, en ella están presentes todos los mecanismos de poder y desigualdad hacia las mujeres.

945134444

Teléfono asistencia ante agresiones

633309653

Asistencia especializada LGTBI

688744411

Mugimendu Feminista

Los tres teléfonos estarán operativos las 24 horas del día.

El Ayuntamiento cuenta con un protocolo de respuesta ante casos de violencia que además de la denuncia pública incluye un procedimiento para rendir cuentas a la ciudadanía en materia de atención y actuación. Debido a que las agresiones aumentan en contextos festivos, el ayuntamiento prevé un procedimiento específico para fiestas de la Blanca.

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PUNTO DE INFORMACIÓN Y PREVENCIÓN

El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ha organizado desde el 4 al 9 de agosto un punto de información para la prevención y actuación frente a las agresiones. Se ofrecerá información y asesoramiento sobre recursos de actuación ante una agresión machista, así como información y difusión de materiales para la prevención de la violencia machista. El horario del stand será de 17:00 a 23:00 y estará situado en el cruce entre la c/ Postas y Lehendakari Agirre (junto a Correos).

Servicio Municipal de Urgencias Sociales (SMUS)

Teléfonos de atención 24 horas

945 13 44 44 c/ San Antonio 10, bajo y Policía Local 092 c/ Aguirrelanda, 8.

Tipos de violencia

  • DE GÉNERO
  • INTRAFAMILIAR
  • MACHISTA
  • SEXISTA
  • SEXUAL
  • TRANSFOBIA
  • LGTBIFOBIA
  • LESBOFOBIA
  • INTRAGÉNERO

Se utilizará violencia de género cuando la violencia sexista sea ejercida en cualquiera de sus formas por la pareja o expareja. Esta definición coincide con la que recoge la Ley Orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género publicada en el BOE el 29 de Diciembre de 2004: “todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, las coacciones o la privación arbitraria de la libertad que se ejerza por parte de los hombres contra las mujeres que hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aún sin convivencia”.

Utilizaremos esta denominación para referirnos a las diversas formas de control, agresión, rechazo, exclusión… que sufren las niñas, adolescentes y mujeres de todas las edades por parte de sus familiares (padre, hermano, abuelo, tíos, etc.).

Todas las personas que desde sus cuerpos e identidades desafían su estructura biológica, el comportamiento heterosexual impuesto, la estética tradicional considerada aceptable… son susceptibles de sufrir violencia machista como mecanismo de control para asegurar la reproducción del esquema sexo/género/sexualidad.

Este será el concepto marco, en el que se incluyen todas las formas de violencia en todos los espacios físicos y simbólicos que se ejerzan sobre los cuerpos que rompen los esquemas de género tradicionalmente asignados: intersex, transgénero, transexuales, homosexuales, lésbicos, así como personas que se resisten a reproducir el esquema sexo/género tradicional, entendiendo que las diversas las expresiones de violencia directa que sufren estos cuerpos insumisos se manifiestan desde la infancia y se mantienen a lo largo de su vida adquiriendo distintas formas.

Todas las mujeres, es decir, todos los cuerpos simbolizados mujer en el esquema sexo/género tradicional, son objeto de una violencia sexista, no por lo que hacen, sino por lo que son y representan. En el caso de las mujeres, su cuerpo no precisa desafiar el esquema tradicional de normalidad para ser objeto de violencias, el solo hecho de ser y/o parecer mujer ya trae consigo restricciones.

Con este nombre nos referiremos a todas las formas de violencia en todos los espacios que sufren los cuerpos simbolizados mujer en el esquema sexo/género tradicional.

Se refiere a comportamientos de carácter sexual no deseado. A fin de integrar los conceptos jurídicos actuales, se distinguirán tres formas que adquiere la violencia sexual:

Agresiones sexuales: aquellas que se producen mediando violencia e intimidación.

Abusos sexuales: Aquellos que se realizan sin violencia o intimidación. Se incluyen los abusos cometidos sobre mujeres que no pueden prestar conocimiento válido por tener limitada su capacidad volitiva o intelectiva.

Acoso sexual: comportamientos verbales, no verbales y físicos de índole sexual y no deseados, que se producen en el marco de una relación laboral, docente o similar con el propósito o el efecto de atentar contra la dignidad de la mujer y/o de crear un entorno intimidatorio hostil, degradante, humillante u ofensivo.

Aversión y rechazo hacia los cuerpos intersex, transexuales o transgénero. De manera estructural hay diversas formas de violencia como la patologización médica hasta la violencia directa que se puede traducir en agresiones físicas y aislamiento.

Las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) pueden enfrentarse a violencia motivada por actitudes de odio hacia su orientación sexual (homofobia) o identidad de género (transfobia).

La violencia contra las personas LGBT también abarca la violencia cometida por individuos, que pueden involucrarse en actos de intimidación, linchamiento, asalto, o acoso escolar homófobo y transfóbico, entre muchos otros. La violencia dirigida a estas personas suele ser por su sexualidad percibida y no su sexualidad real, por lo que las personas heterosexuales también pueden ser objetivo de agresiones físicas y psicológicas que pueden llegar al asesinato. La violencia contra las personas LGBT está motivada por la homofobia, bifobia o transfobia, que muchas veces se ve alimentada por prejuicios y costumbres religiosas y culturales.

Aversión y rechazo hacia las mujeres que se relacionan afectiva y sexualmente con otras mujeres. La invisibilización del sexo en estas parejas es una de las formas más frecuentes de lesbofobia pero no la única ya que esta forma de violencia machista contra una transgresión de la norma heterosexual se integra con expresiones de la violencia sexista.

Es aquella que se produce en el ámbito de parejas o ex-parejas del mismo sexo/género y puede ser -como todas las violencias- psicológica, física, sexual, económica, etc. Es una conducta puesta en marcha por uno/a de los/as integrantes para controlar y/o someter a la persona.

En caso de agresión sexual

Dirígete a un lugar seguro, lejos del agresor.

Contacta inmediatamente con alguien que pueda ayudarte: una persona amiga, de la familia, la policía.

Conserva las pruebas de la agresión. No te bañes, ni bebas, ni comas, no te cepilles los dientes ni hagas gárgaras, no te duches ni te cambies de ropa y, si es posible, evita orinar y defecar.  Se podrían destruir pruebas necesarias para identificar al agresor y detenerlo.

Dirígete lo antes posible al Servicio de Urgencias

En caso de agresión LGTBI

– Dirígete a un lugar seguro, lejos del agresor.

– Contacta inmediatamente con alguien que pueda ayudarte: una persona amiga, de la familia, la policía.

Acude a una comisaría o juzgados para poner una denuncia. Es muy importante que vayas con compañía a presentar la denuncia formal.

Para que la agresión sea calificada como un delito de odio es necesario, además de firmar la denuncia, que en ésta aparezcan todos tus datos y que aportemos todos los detalles posibles de la agresión.

Es muy importante señalar todo aquello que pueda probar que la agresión se ha producido porque somos trans, lesbianas o gays.

Si te encuentras en situación administrativa irregular (sin papeles), ponte en contacto con CEAR (tlf.: 945 26 68 05). Allí te podrán ayudar, apoyar y acompañar en todo el proceso.