Vitoria-Gasteiz ha amanecido este martes envuelta en un manto blanco que ha cubierto calles, parques y también el cementerio de Santa Isabel. Aunque la nevada estaba prevista, la imagen que ha dejado a primera hora del día ha sorprendido por su belleza y su intensidad.
Un manto blanco sobre lápidas y árboles
En el camposanto, la escena ha quedado congelada —literalmente— en un paisaje silencioso y cubierto por una capa espesa de nieve. El camino central del cementerio se ha transformado en un pasillo blanco que se pierde a lo lejos, flanqueado por setos perfectamente recortados y tumbas con lápidas y cruces, todo con una capa uniforme de nieve.
A los lados, las coníferas han formado un túnel natural, con sus ramas cargadas de nieve. Las lápidas, muchas de ellas verticales, mostraban inscripciones cubiertas por pequeños «sombreros» blancos, mientras algunas cruces de piedra y elementos funerarios más antiguos quedaban semienterrados.
Junto a una de las tumbas, unas flores y ramas asomaban tímidamente bajo la nieve acumulada. Mientras tanto, seguían cayendo copos, en una imagen que ha permanecido estable durante varias horas en las zonas menos transitadas del cementerio.
La nevada ha dejado estampas similares en muchas otras zonas de la ciudad, aunque no en todas ha durado lo mismo. En las calles con más tráfico o en los parques más concurridos, la nieve ha desaparecido rápidamente con el paso de personas y vehículos. Sin embargo, en lugares más tranquilos, como Santa Isabel, el paisaje se ha mantenido prácticamente intacto durante toda la jornada.








