Después de más de un cuarto de siglo de negociaciones, la Unión Europea ha conseguido desbloquear el acuerdo comercial con Mercosur. El apoyo clave de Italia ha permitido que se alcance la mayoría suficiente entre los Estados miembros para autorizar la firma, que se espera se materialice en los próximos días con un acto oficial en Paraguay.
El pacto eliminará la mayoría de los aranceles entre la UE y los países del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— creando una gran zona de libre comercio que afectará a más de 700 millones de personas. Bruselas asegura que el tratado beneficiará especialmente a la industria europea, al facilitar la exportación de vehículos, maquinaria y productos agroalimentarios como vino y queso, lo que supondrá, según sus estimaciones, un ahorro anual de 4000 millones de euros en tarifas para las empresas europeas.
Tractores en las calles de Vitoria-Gasteiz contra el acuerdo
Mientras en Bruselas se hablaba de exportaciones e inversiones, en Vitoria-Gasteiz los agricultores volvían a tomar las calles. Durante dos días consecutivos, el 8 y el 9 de enero, se han organizado tractoradas que han recorrido la ciudad para expresar el rechazo del sector agrario alavés al acuerdo con Mercosur.
Estas movilizaciones han sido convocadas por la asociación Treviño y Álava por el Campo (ATACA), dentro de una protesta coordinada a nivel estatal. La del jueves arrancó desde el Buesa Arena y la del viernes bloqueó el entorno de la Subdelegación del Gobierno en la calle Olaguíbel. A estas acciones se suma otra tractorada celebrada el pasado 26 de diciembre y las múltiples protestas que han tenido lugar en los dos últimos años.
El mensaje de quienes se han subido al tractor es claro. Consideran que el acuerdo con Mercosur abre las puertas a una competencia desleal. Denuncian que los productos agroalimentarios que llegarán desde América Latina no están sujetos a las mismas exigencias medioambientales, sanitarias ni laborales que se aplican en Europa, pero sí competirán en el mismo mercado.
Desde ATACA advierten que el tratado permitirá importar alimentos producidos con pesticidas y antibióticos que aquí están prohibidos, o carne procedente de explotaciones que no respetan los estándares europeos. Critican que se obligue al campo alavés a cumplir normativas cada vez más estrictas mientras se abren las fronteras a productos que no siguen esos mismos criterios.
Una reivindicación que no es nueva
Las tractoradas de enero son la continuidad de una movilización prolongada en el tiempo. En febrero de 2024, una de las protestas agrarias más multitudinarias de la historia reciente reunió entre 400 y 600 tractores en Vitoria-Gasteiz. El año pasado, en febrero de 2025, volvió a repetirse la escena, esta vez con una participación más modesta, pero con el mismo malestar de fondo.
La Unión de Agricultores y Ganaderos de Álava (UAGA) lleva meses alertando del deterioro del sector. Denuncian que los costes suben, los precios se mantienen bajos, las ayudas llegan tarde o no llegan y las normativas se endurecen cada año. También critican la presión urbanística y energética sobre los terrenos agrícolas.
Aunque el foco actual está puesto en Mercosur, muchas de estas reivindicaciones son anteriores al acuerdo. El pacto, para buena parte del sector, es la gota que colma el vaso.
Concesiones de última hora para salvar el pacto
La Comisión Europea ha intentado calmar el rechazo al acuerdo introduciendo nuevas medidas de protección. Entre ellas, se ha planteado adelantar 45000 millones de euros del próximo presupuesto agrícola europeo, previsto para el periodo 2028 a 2034. También se han reforzado los mecanismos para suspender las ventajas arancelarias si se detectan daños en los mercados europeos.
Otra medida anunciada es la rebaja del umbral necesario para investigar una posible perturbación del mercado: pasará del 8 al 5 por ciento. Además, se aplicarán controles más estrictos sobre pesticidas en los productos importados y se intentará abaratar los fertilizantes.
Estas garantías han sido clave para convencer a Italia, cuyo cambio de posición ha desbloqueado el acuerdo. En cambio, Francia ha mantenido su rechazo y advierte que seguirá intentando frenar la ratificación del tratado en el Parlamento Europeo.
Qué dicen los sindicatos agrarios y ecologistas
La reacción de las principales organizaciones agrarias en España ha sido mayoritariamente contraria. ASAJA, COAG y UPA coinciden en señalar que el acuerdo perjudica al sector primario europeo y que se ha negociado sin escuchar a los agricultores.
ASAJA ha advertido del impacto sobre productos como la carne, el arroz, los cítricos o el etanol. COAG lo califica como la puntilla para un sector ya debilitado. UPA ha reconocido que las protestas han mejorado el contenido del acuerdo, pero sigue pidiendo que se cumplan las mismas normas para los productos importados que para los europeos.
Desde el ámbito ecologista, organizaciones como Ecologistas en Acción alertan de que este tipo de acuerdos refuerzan un modelo de agricultura industrial y exportadora, que tiene consecuencias graves sobre el clima, la biodiversidad y la seguridad alimentaria.
Europa busca materias primas y aliados geopolíticos
Más allá de las cuestiones agrícolas, el acuerdo con Mercosur responde también a una estrategia global. En un contexto de disputa por materias primas como el litio, el grafito o el niobio, la UE busca asegurar su acceso a los recursos necesarios para la transición energética y reducir su dependencia de China.
América Latina ofrece reservas abundantes de estos materiales. Con este tratado, Bruselas pretende reforzar la relación comercial con países como Brasil y Argentina, donde se concentran algunas de las mayores reservas del planeta.
El Parlamento Europeo será el próximo paso
El acuerdo ha sido desbloqueado por los gobiernos de los Estados miembros, pero aún necesita el visto bueno del Parlamento Europeo. La votación podría tener lugar en los próximos meses.
Aunque la Comisión da por hecha su aprobación, países como Francia han anunciado que seguirán presionando para intentar frenarlo. Mientras tanto, el campo europeo, y especialmente el vasco y el alavés, mantiene la movilización.

