Las familias de las víctimas del 3 de marzo han sido las protagonistas en el acto celebrado en el Palacio Europa de Gasteiz con motivo del 50 aniversario de la matanza de 1976. El auditorio, con más de 700 localidades, estaba lleno. Cuando los familiares han subido al escenario, el público se ha puesto en pie y les ha dedicado un largo aplauso.
En el escenario se ha leído el lema elegido para este aniversario: “1976–2026. M3MORIA. Herriaren indarra”. La memoria como fuerza colectiva ha sido la idea central de las intervenciones.
Las representantes de la Asociación de Víctimas 3 de Marzo han pronunciado uno a uno los nombres de Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo, Pedro María Martínez Ocio y Bienvenido Pereda, asesinados en la iglesia de San Francisco de Asís, en Zaramaga.
También han recordado a Juan Gabriel Rodrigo y Vicente Antón Ferrero, muertos en Tarragona y Basauri en los días posteriores a la actuación policial.
En el manifiesto se ha afirmado que “50 años después de la masacre, no han conseguido borrar sus nombres de la historia” y que, medio siglo después del crimen de Estado, “la herida sigue abierta, pero la dignidad intacta”.
Denuncia del “modelo de impunidad”
El acto se ha definido como “un acto de denuncia que acusa al insoportable modelo de impunidad español”. En el texto leído se ha señalado que el “falso relato de una transición modélica y pacífica ya no se lo cree nadie” y que si hay víctimas es porque hubo victimarios.
La asociación ha reclamado “una declaración oficial que desmienta la versión oficial franquista y reconozca que el Reino de España es responsable de la criminal actuación policial”. También se ha defendido que la memoria del 3 de marzo es una herramienta de conciencia y de movilización.
En ese recorrido se ha recordado que en los primeros aniversarios hubo personas detenidas por intentar colocar una placa o instalar un monolito en el lugar de los hechos. Se ha mencionado la escultura levantada en 1984 en Zaramaga, instalada de forma clandestina y convertida con el tiempo en símbolo de la memoria obrera en la ciudad.
El ejemplo del Bloody Sunday
El homenaje ha contado con la presencia de representantes de las familias del Bloody Sunday de Irlanda del Norte. Entre ellos ha intervenido Tony Doherty, que ha trasladado la solidaridad de las familias de Derry.
En su intervención ha explicado que en su ciudad también crecieron bajo un relato oficial que justificaba las muertes. “Exigimos verdad y exigimos justicia”, ha recordado sobre el proceso que impulsaron décadas después. Ha señalado que lograron una segunda investigación que declaró la inocencia de las víctimas y una disculpa pública del primer ministro británico, aunque no hubo condenas penales.
Desde la organización se ha explicado que miraron hacia Derry buscando “aire fresco e inspiración fuera de nuestras fronteras”. La relación entre ambos colectivos se inició en anteriores aniversarios y se ha mantenido como un vínculo de apoyo mutuo.
A lo largo del acto se ha repetido que la memoria del 3 de marzo no pertenece solo al pasado. “Somos un pueblo con Memoria”, se ha leído, y se ha defendido que las luchas obreras de entonces siguen teniendo eco en el presente.
También se ha recordado una frase atribuida a Jesús Fernández Naves: “Estos muertos son de todo el pueblo de Vitoria”.


