La desclasificación de documentos oficiales del 23-F ha sacado a la luz un oficio reservado que afecta directamente a la etapa en la que Antonio Tejero estuvo destinado en Vitoria como jefe de la 512ª Comandancia de la Guardia Civil en Álava.
El documento no es la nota original que él envió, sino un informe de la Jefatura de la 5ª Zona en el que se analizan las disposiciones adoptadas respecto a un teniente coronel tras recibir una comunicación suya. En esa nota previa, el entonces mando advertía de “tensión y malestar” dentro de su unidad.
Según recoge el oficio ahora desclasificado, el jefe había querido destacar la influencia de lo que definía como un “ambiente hostil” hacia la Guardia Civil por parte de parte de la población de las provincias vascongadas. También señalaba el temor que ese clima generaba entre los familiares de los agentes, en un contexto marcado por atentados y violencia.
El informe superior deja claro que no había problemas de disciplina ni falta de control sobre la tropa. Al contrario, afirma que la fuerza “se halla poseída de una moral elevada” y que las bajas sufridas no habían debilitado a la unidad, sino que habían reforzado su determinación.
El texto también menciona que circulaban comentarios críticos hacia la actuación del Gobierno frente al terrorismo y expresiones despectivas sobre condecoraciones y homenajes a título póstumo. Sin embargo, aclara que esos sentimientos no constaban como compartidos por el propio mando ni por los miembros de la Comandancia.
En su conclusión, la Jefatura interpreta que el jefe había trasladado un estado de opinión real, pero “exagerando la nota”. Entiende que su intención era llamar la atención sobre necesidades concretas de la Comandancia, como más acuartelamientos, medios materiales y viviendas para el personal. No aprecia mala fe ni falta de compromiso, pero propone una simple “llamada de atención” para que sea más moderado en sus escritos.
Meses después de estos hechos, Tejero protagonizaría el asalto al Congreso de los Diputados el 23 de febrero de 1981. Antes de aquel episodio, estuvo al frente de la Comandancia con sede en Vitoria.


