El vertedero municipal de Gardelegi ha recibido en 2025 cerca de un 17 % menos de residuos que en 2024. Los datos se han conocido esta mañana en comisión municipal, después de que el concejal de Elkarrekin, Óscar Fernández, haya solicitado el desglose actualizado de las entradas al vertedero.
La reducción global se explica por la fuerte caída de los residuos industriales. Sin embargo, los residuos urbanos —procedentes de domicilios, comercios y limpieza viaria— han aumentado de forma acumulada en los últimos años, con un incremento cercano al 43% desde 2022, lo que ha centrado el debate político.
Un 17 % menos de residuos en un año
Según los datos facilitados por el Departamento de Limpieza, en 2024 entraron en Gardelegi 120.190 toneladas, mientras que en 2025 la cifra se ha situado en torno a las 100.000 toneladas. La diferencia supone una reducción aproximada del 16,8% interanual, que puede redondearse al 17%.
El descenso se concentra en los residuos industriales, que han pasado de 46.400 toneladas a 26.100 toneladas. La caída equivale a un 43,7%, prácticamente un 44% menos en esta fracción.
El concejal de Limpieza, Pascual Borja, ha subrayado que el análisis debe hacerse “no necesariamente en número absoluto de toneladas”, sino en porcentaje respecto a lo que se genera en el territorio. Ha recordado que los ciclos económicos influyen directamente en la producción industrial y, por tanto, en el volumen que llega al vertedero.
Un 43 % más de residuos urbanos desde 2022
En contraste, los residuos urbanos han pasado de 50.700 toneladas en 2022 a 72.647 toneladas en 2025. El incremento acumulado es de 21.947 toneladas, lo que supone un aumento del 43,2% en cuatro años.
Fernández ha advertido que esta evolución va en dirección contraria a los objetivos europeos de reducción de vertido y ha solicitado conocer qué medidas concretas se adoptarán para revertir la tendencia.
El edil ha señalado que la fracción orgánica mezclada en el contenedor gris dificulta la valorización posterior y ha defendido avanzar hacia un modelo de “residuo cero” y cierre técnico del vertedero, entendido como la entrada exclusiva de residuos no valorizables.
Infraestructuras previstas y posibles medidas
Borja ha explicado que Gardelegi es una infraestructura “pasiva” que recibe principalmente rechazos de la planta de tratamiento mecánico-biológico (TMB) y residuos industriales no valorizables.
Ha defendido que la mejora debe producirse en toda la cadena y ha enumerado varias actuaciones previstas:
- La futura planta de tratamiento de orgánica impulsada por Diputación.
- La actualización tecnológica de la TMB.
- La ampliación de fracciones de recogida en el centro y ensanche.
- La posibilidad contractual de activar el cierre del contenedor gris si no se alcanzan los ratios exigidos.
El concejal ha subrayado que el contrato contempla esa medida “si fuera necesario”, aunque el objetivo es evitarla mediante políticas de concienciación y mejora del servicio.


