Hay un comentario en YouTube, oculto bajo el videoclip de Maldita mujer, que vale más que cualquier crítica musical. Lo firma un fan desde Sevilla que, al darle al play, no solo escuchó una canción nueva: viajó de golpe a 1992.
En ese texto, que se lee con un nudo en la garganta, recuerda tener quince años e intentar grabar las canciones de la radio en cintas de casete que «podían ir a la guerra porque lo aguantaban todo». Habla de tardes enteras rebobinando Historias de amor al volver del instituto, de comprar su primera cinta en Sevilla Rock y de fabricarse sus propias camisetas para los conciertos —una promesa cumplida que acabó regalando al propio Jordi—. Para él, y para miles como él, OBK no fue solo un grupo, sino «una droga que lejos de hacer mal, ayudaba»; la banda sonora de rupturas, triunfos y de una vida entera.
Tres generaciones unidas por las mismas canciones. Este sábado, Jordi Sánchez llega a la Jimmy Jazz de Gasteiz con las entradas agotadas, y lo hace presentando Vértigo, su primer disco de estudio en doce años, grabado junto a su hijo Apollo Vice.
Un caminito propio
Jordi Sánchez nunca ha sido portada de revista ni un fenómeno televisivo. Lo sabe y lo dice sin complejos:
«He sido siempre un grupo un poco de perfil bajo. Llevo 35 años viviendo de la música, pero a mi ritmo, mi camino, que es un camino diferente a lo que la gente a lo mejor está acostumbrada».
Ese camino, discreto pero constante, es el que ahora le regala sold outs como el de Gasteiz, una ciudad a la que pocas veces había venido en más de tres décadas de carrera.
Todo empezó con Llámalo sueño, un disco que recuerda con una mezcla de orgullo y autocrítica: «Fue un poco una decepción porque yo me imaginaba en un estudio de grabación súper chulo, y realmente eran nuestras maquetas de habitación pasadas por una mesa grande que nos dejaron en agosto porque la compañía cerraba el estudio».

Pero aquel primer trabajo tenía algo que ningún estudio de lujo puede fabricar: «Tenía tanta magia, tantas ganas, y estaba tocado por la varita de que tenía canciones que llegarían al corazón si la gente tenía oportunidad de escucharlas».
Sánchez es autodidacta. Nunca estudió música. Todo lo que sabe lo aprendió de la escucha obsesiva de discos: «Aquí viene el bajo, aquí viene la batería, aquí son las cuerdas. Empecé a aprender música mentalmente y con un sintetizador y un secuenciador puedes hacer maravillas». Entre sus referentes cita a Umberto Tozzi, a Pet Shop Boys y a las bandas sonoras de John Williams.
El día que conoció a Tozzi
Precisamente la visita al estudio de Tozzi en Bolonia es uno de los recuerdos que más le emocionan. «Estaba tonto, porque claro, te vas a Italia, a sus estudios, está su jefe de estudio allí, llegamos nosotros primero y él no está. ¿Qué le digo? No sé qué decir».
De aquel encuentro nació una colaboración musical inspirada en el éxito del italiano:
«Yo con el tema Ti amo, con el que este hombre tenía un «hitazo» cada verano… Intenté emular eso, intentar hacer canciones que tengan esos estribillos épicos o que sean recordados en tres minutos».
La humildad como motor
Cuando se le pregunta por la clave de su longevidad, Jordi apunta a algo inesperado: no creérselo.
«Nunca me he creído nada de todo esto. Creo que todavía no he conseguido el sueño. Como siempre hay cosas que no he conseguido, eso me motiva».
Incluso reconoce que las frustraciones de su ego le empujan hacia adelante: «A veces me he quejado mucho: ¿por qué no estoy en un festival de música electrónica, por qué no se me valora a nivel de referente? Son chorradas de mi ego, pero me motivan a dar lo mejor de mí, a no relajarme».
Y también ha sido clave saber decir que no. «Muchas veces. Soy una persona que pregunta mucho, me gusta la opinión de mi equipo, de la gente que tengo alrededor. Y muchas veces creo que he tenido buen olfato para saber lo que sí y lo que no».

Himnos para todos: OBK y el colectivo LGTBIQ+
Hay una parte de la historia de OBK que no siempre se cuenta en los titulares. Sus canciones se convirtieron en himnos del colectivo LGTBIQ+, algo que Jordi Sánchez asume con naturalidad y cariño pese a no pertenecer al colectivo.
«Siempre hemos dicho que somos heterosexuales, pero aprendimos de Mecano que se pueden tratar esos temas. José María Cano con Mujer contra mujer nos abrió un mundo: puedes hablar de lo que quieras».
La oculta realidad fue pionera al abordar la diversidad sexual en la música pop española, y Sánchez se enorgullece de cómo fue recibida: «Estaba hecha de una manera tan sincera, tan honesta y tan digna». Para él, la cuestión se reduce a algo elemental:
«No hay nada más bonito que la gente se ame. Me da igual quién sea. Hombre, mujer, me da igual. A mí me interesan las buenas personas».
Vértigo: un disco con su hijo
El gran acontecimiento de esta etapa es Vértigo, un álbum en el que Jordi ha trabajado por primera vez con su hijo Apollo Vice.
«Ha superado mis expectativas. Cuando bajaba a mi estudio y de repente un día es como: ¿eso lo has hecho tú? Empiezas a flipar con él». Sánchez, que se define como muy exigente y nada fácil de contentar, describe el disco como un hijo deseado: «Son mis hijos, mis canciones, bien de dentro. Aquí hay cinco temas nuevos y el trabajarlos con mi hijo por primera vez… A mis 57 primaveras, ¿quién me lo iba a decir?».
El propio Jordi se sorprende de lo mucho que disfruta escuchando el resultado: «Maldita mujer me gusta mucho, En Berlín me gusta mucho, Cómo no… Me gusta la portada, me gustan los vídeos». En los créditos técnicos del álbum figuran Technicism (mezcla), la dirección de videoclips de Garbi KW y el propio Apollovice a cargo del mastering.
J.A. Bayona empezó con OBK
Entre las anécdotas menos conocidas de la trayectoria de OBK hay una que sorprende: el cineasta J.A. Bayona, conocido mundialmente por Lo imposible o Jurassic World: El reino caído, dio sus primeros pasos profesionales dirigiendo videoclips para el grupo.
«Empezó con OBK y nos ha hecho 14 videoclips. Muy poca gente lo sabe. La gente lo relaciona con Camela, que es normal, pero empezó con nosotros».
Sánchez recuerda haber apostado por aquel joven desconocido con su habitual olfato: «Para hacer un vídeo más de estos de la industria que no me gusta, vamos a probar con este chico, que no había hecho nada. Y nos ha hecho 14 videoclips».
«No pensaba que tendría una etapa tan dulce»
A sus 57 años, con entradas agotadas en salas de toda España y un disco del que se siente orgulloso, Jordi Sánchez vive lo que él mismo define como la etapa más dulce de su carrera.
«No pensaba que mi carrera tendría una etapa tan dulce como estoy viviendo ahora mismo. Toco madera, pero es verdad que estoy feliz».
¿Y los royalties de Historias de amor, esa canción que lleva sonando en bodas y fiestas desde hace décadas? «Genero dinero con mis composiciones, pero no me da para retirarme», zanja con una sonrisa.
Nos vemos en la Jimmy Jazz.
⚡ El Concierto
💿 Nuevo Disco
🎚️ Producer / Mixer: Technicism
🎥 Dirección Video: Garbi KW
🎹 Producer: Jordi Sánchez
🎛️ Mastering: Apollovice
🎶 Maldita mujer
🎶 En Berlín
🎶 Como no


