Vox ha celebrado este mediodía un acto político en el campus de la EHU en Álava en una jornada marcada por el cierre del recinto universitario, una visible contestación estudiantil y un amplio dispositivo policial.
La convocatoria ha reunido a alrededor de una treintena de simpatizantes en torno a una carpa acordonada y sin acceso libre. Paralelamente, en torno a 200 personas se han concentrado en contra del acto. La presencia de la Ertzaintza y la Policía Municipal ha sido constante en el campus y también en la estación de tren.
La universidad, dirigida por el rector Joxerramon Bengoetxea, ha suspendido toda la actividad presencial y ha trasladado la docencia a modalidad telemática. El campus ha permanecido cerrado, con accesos restringidos y retirada de vehículos y contenedores.
«Falta libertad en la universidad»
En ese contexto, el dirigente de Vox Carlos Hernández ha iniciado su intervención agradeciendo la cobertura y explicando que “hoy Vox había organizado en Vitoria una mesa informativa para hablar sobre la libertad en la universidad”, aunque ha añadido que “las condiciones en las cuales está desarrollando este acto son sumamente ilustrativas”. Según ha señalado, se han encontrado “con un fortín policial, con un campus que es un campus fantasma”, preguntándose “¿hasta qué punto falta libertad en la universidad y particularmente en la universidad en el País Vasco?”.
Durante su discurso, Hernández ha afirmado que “en lugar de haber debate, en lugar de haber aulas abiertas, gente aprendiendo, gente enseñando, gente hablando, lo que tenemos es una suerte de simulacro de campus universitario, una ciudad en guerra con un montón de policías, aulas cerradas, facultades cerradas y unos energúmenos gritando consignas absurdas a muy pocos metros de aquí”. Ha sostenido que lo ocurrido es “un episodio más de lo que ya se lleva sufriendo durante muchas décadas en esta tierra vasca tan lastimada y tan atacada por una pandilla de capullos”, añadiendo que “algunos están arriba y están mandando y otros están abajo” y que “algunos están arriba y se permiten el lujo de cerrar la universidad y de cerrar incluso hasta los aparcamientos para que nadie se pueda acercar aquí”.

«Convivencia basada en los zulos»
El dirigente de Vox ha cuestionado la posibilidad real de participar en el acto al afirmar “¿quién narices puede acudir a esta mesa informativa de Vox? Es imposible acudir aquí”, y ha planteado si “una ciudad que tiene que paralizarse porque un partido político, el tercer partido político de España, va a hacer un acto” puede hablar de convivencia. “Dicen que este acto es para perturbar la convivencia. ¿Esto es convivencia? ¿Eso es convivencia?”, se ha preguntado, para concluir que “si eso es convivencia, por supuesto que hay que perturbar la convivencia, porque es una convivencia basada en los zulos, basada en el miedo, basada en el exilio forzoso de cientos de miles de personas. Es una convivencia basada en la autorrepresión de la gente. Y eso no es convivencia, eso es terror”.
En su intervención también ha cargado contra el rector, asegurando que “terror al cual contribuye este rector que dice que aquí se viene a provocar”, y ha añadido una comparación polémica al afirmar que se trata “del mismo tipo de persona que cuando violan a una mujer dice que llevaba la falda muy corta”. Hernández ha anunciado que repetirán la convocatoria “el lunes que viene, el lunes siguiente” y que acudirán “cada vez que a Vox no le dejen hablar de la falta de libertad y del totalitarismo que hay instalado en esta universidad”, defendiendo que su partido no sólo habla para quienes les votan, sino “para los que están hartos de totalitarismo y de imposiciones”.

«Vendremos aquí las veces que haga falta»
El acto ha contado también con la participación de la portavoz nacional de Juventud de Vox, Julia Calvet, y de la parlamentaria vasca Amaia Martínez. Calvet ha agradecido “a los 40 profesores que se han suscrito a una carta, no en defensa de Vox, sino en defensa de la libertad, en contra de esa decisión totalmente autoritaria y sectaria que ha escogido el señor Bengoetxea”. Dirigiéndose a los concentrados, ha afirmado que “vendremos aquí las veces que haga falta para decirles claramente que su tiempo de impunidad se está acabando, que no son los dueños de esta universidad y que no van a conseguir convertir esta universidad en un gueto de odio y de pensamiento único”.
Calvet ha asegurado que “frente a su terrorismo antifascista, Vox presenta un proyecto”, y ha defendido que su formación ofrece “una alternativa para los 58 mil jóvenes que se encuentran viviendo aquí, en País Vasco, con ingresos propios, que quieren acceder a una vivienda y que no pueden”, añadiendo que la edad de emancipación está “cuatro años por encima de la Unión Europea” y que muchos jóvenes destinan “más del 50% de su sueldo neto a pagar un alquiler que en muchos casos no es ni digno”. En el tramo final ha afirmado que “no vamos a dar ni un puñetero paso atrás” y que, cuando Vox tenga “el poder suficiente”, declarará a los colectivos antifascistas organización terrorista porque, según ha dicho, “su razón de ser es la violencia”.

«Al fascismo se le hace frente cara a cara»
De forma paralela, la concentración contraria al acto ha reunido a a más de 200 estudiantes. En nombre de la asamblea convocante, Aimar Núñez ha señalado que “hoy nos hemos juntado aquí cientos de estudiantes para reivindicar que no podemos aceptar que un partido fascista como es Vox venga a manifestarse con total impunidad al campus de Gasteiz”. Ha defendido que la universidad “tiene que ser un bastión de antifascismo y no precisamente de reivindicación del fascismo”, y ha criticado tanto la presencia de Vox como el cierre del campus, afirmando que “al fascismo se le hace frente cara a cara, organizándose frente a él y haciendo manifestaciones como la que estamos haciendo en este momento aquí”.
Núñez también ha denunciado la presencia policial, asegurando que en las últimas semanas ha habido “identificaciones y seguimiento a militantes y a gente que simplemente ha denunciado la práctica militante en contra de Vox”, y ha anunciado nuevas movilizaciones en Bayona, Donostia, Bilbao e Iruña, así como una convocatoria el próximo 3 de marzo en Vitoria-Gasteiz.
Durante la mañana, integrantes de Vox han retirado pancartas alusivas al 3 de marzo de 1976 colocadas en las barandillas de acceso a la Facultad de Farmacia. La Ertzaintza ha impedido el contacto directo entre ambos grupos y ha evitado que los representantes de Vox intervinieran frente a los manifestantes.


