Se cumplen 50 años del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz. La ciudad conmemora la fecha con una amplia agenda de actos, pero el aniversario llega sin que estén culminados varios de los principales espacios físicos de memoria vinculados a aquella jornada: el centro memorial en la iglesia, el mural retirado de Reyes de Navarra y la reurbanización de la plaza del monolito.
Cinco décadas después de los disparos en Zaramaga, el recuerdo sigue presente en el calendario institucional y ciudadano. Sin embargo, algunos de los elementos llamados a consolidar esa memoria en el espacio urbano permanecen pendientes.
La iglesia de San Francisco de asís, sin centro memorial abierto
La Iglesia de San Francisco de Asís fue el escenario de la asamblea obrera en la que la Policía Armada intervino el 3 de marzo de 1976. El templo ha sido reconocido oficialmente como Lugar de Memoria Democrática, un paso relevante en el plano simbólico.
No obstante, el proyecto para habilitar en su interior un centro memorial permanente dedicado a las víctimas y al contexto del movimiento obrero de la época no está terminado. Las obras y los trámites institucionales no han permitido que el espacio esté operativo para este 50 aniversario.
El acuerdo entre administraciones contemplaba convertir el edificio en un referente estatal de memoria democrática. A día de hoy, esa apertura no tiene fecha pública definitiva.

El mural de reyes de navarra, aún sin volver a la fachada
Otro de los símbolos vinculados al 3 de marzo es el mural situado en la calle Reyes de Navarra. La obra, conocida por el lema “No hay presente ni futuro sin memoria”, fue retirada con motivo de la rehabilitación del edificio sobre el que estaba pintada.
Está prevista su reposición mediante una recreación en soporte textil que volverá a colocarse en la fachada una vez finalicen los trabajos en el inmueble. Sin embargo, en vísperas del aniversario no está visible en su emplazamiento habitual.
El mural se había convertido en un punto de referencia visual en el barrio de Zaramaga y en uno de los fondos habituales de actos y homenajes.

La plaza del monolito, en plena transformación
El entorno donde se ubica el monolito que recuerda a las víctimas también se encuentra en obras. La plaza ha sido objeto de una reurbanización vinculada a la transformación del espacio en torno a la iglesia.
El monumento ha sido desplazado unos metros dentro del nuevo diseño ajardinado. Las actuaciones forman parte del proyecto global de adecuación del entorno.
Esto implica que el lugar donde tradicionalmente se concentran los homenajes del 3 de marzo no presenta todavía su configuración definitiva.

El 50 aniversario llega así con los actos institucionales y ciudadanos plenamente organizados, pero con los principales espacios físicos de memoria en fase de transformación.
La iglesia reconocida pero sin memorial abierto, el mural retirado y pendiente de reposición, y la plaza del monolito en obras dibujan una conmemoración marcada por proyectos en curso.


