El 3 de marzo de 1976, cinco trabajadores murieron por disparos de la Policía Armada en el interior y en los alrededores de la iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio de Zaramaga. Decenas de personas resultaron heridas de bala y centenares fueron atendidas por contusiones y asfixia. Casi medio siglo después, Vitoria-Gasteiz recuerda aquellos hechos que marcaron la historia de la ciudad y de la Transición.
La jornada se inscribe en un contexto de huelgas masivas en el invierno de 1976. Miles de obreros de empresas alavesas reclamaban mejoras salariales y derechos laborales en un momento de crisis económica y final de la dictadura. Las asambleas se celebraban en templos por la prohibición de reuniones sindicales.
El contexto laboral y político
Tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, el país vivía una etapa de incertidumbre. En Vitoria, la conflictividad laboral era elevada. Más de 4.000 trabajadores estaban en huelga indefinida. Las asambleas obreras se habían convertido en el principal órgano de decisión colectiva.
El 3 de marzo se convocó una nueva asamblea en la iglesia de San Francisco de Asís. En el interior se concentraban varios miles de personas. Fuera, el barrio estaba rodeado por fuerzas policiales.
La intervención policial
A media tarde, la Policía Armada ordenó desalojar el templo. Lanzó gases lacrimógenos al interior del edificio, donde las salidas estaban bloqueadas. Cuando los asistentes intentaron huir, se produjeron disparos.
En el operativo murieron:
- Francisco Aznar Clemente (17 años)
- Romualdo Barroso Chaparro (19 años)
- José Castillo García (32 años)
- Pedro María Martínez Ocio (27 años)
- Bienvenido Pereda Moral (30 años)
En los días posteriores fallecieron también Juan Gabriel Rodrigo Knafo, en Tarragona, y Vicente Antón Ferrero, en Basauri, en el marco de protestas relacionadas con los asesinatos de Vitoria.
Las cifras oficiales hablaron de más de un centenar de heridos por arma de fuego, aunque los testimonios elevan el número total de afectados.
Las grabaciones policiales
Con el paso de los años salieron a la luz grabaciones de radio de la propia Policía. En ellas se escuchan órdenes como “desalojen como sea” y referencias a disparos. Estos audios se convirtieron en uno de los documentos más relevantes para reconstruir lo ocurrido.
Las responsabilidades políticas de la época apuntan al Ministerio de la Gobernación, entonces dirigido por Manuel Fraga Iribarne, y a la cadena de mando policial. No hubo condenas judiciales por estos hechos.
Consecuencias
La matanza tuvo un impacto inmediato. Se convocaron huelgas generales en Euskadi y protestas en distintas ciudades. La matanza de Vitoria se consideran uno de los episodios más graves de violencia policial durante la Transición.
En 2023, el Gobierno central declaró la iglesia de Zaramaga Lugar de Memoria Democrática. El Ayuntamiento y las instituciones vascas organizan cada año actos de homenaje junto al monolito situado frente al templo.
Este 3 de marzo de 2025, Vitoria vuelve a concentrarse en Zaramaga. Asociaciones de víctimas, sindicatos y representantes institucionales participan en los actos conmemorativos. Las familias siguen reclamando verdad, justicia y reconocimiento pleno.


