Manuel Fraga compareció ante la prensa pocas horas después de la matanza del 3 de marzo de 1976 en Gasteiz. Mientras la ciudad aún intentaba asimilar la muerte de cinco trabajadores por los disparos de la Policía Armada, el entonces ministro de Gobernación fijó públicamente la posición del Gobierno. Sus palabras marcaron el tono oficial con el que se interpretaron aquellos hechos en los días posteriores.
El entonces ministro de Gobernación, compareció ante la prensa y lanzó un mensaje dirigido a quienes seguían convocando movilizaciones. “El que no haya aprendido la lección de Vitoria, él verá lo que hace”, afirmó. En la misma intervención aseguró que el país no toleraría “planteamientos anarquistas o utópicos” y añadió que el futuro se haría “por las buenas o por las malas”.
La posición del gobierno
Las declaraciones se produjeron en un contexto de conflictividad laboral creciente en distintos puntos del Estado. El Gobierno defendió su actuación y trasladó públicamente la responsabilidad de los disturbios a los propios huelguistas.
En otra comparecencia, Fraga sostuvo que el “triste ejemplo de Vitoria” debía servir de lección para el conjunto del país en los meses siguientes. El mensaje se interpretó como una advertencia ante posibles nuevas movilizaciones.
Rodolfo Martín Villa, entonces responsable político en materia laboral, estuvo presente en algunas de esas intervenciones públicas.

La actuación posterior
En los días posteriores al funeral, la Brigada Político-Social intensificó su actividad para identificar y detener a trabajadores implicados en el proceso de huelga. El relato oficial apuntó a la alteración del orden público como origen de los enfrentamientos.
La estrategia institucional consistió en justificar la intervención policial y en responsabilizar a los convocantes de las movilizaciones del clima previo a los hechos.
El funeral
El funeral por los cinco trabajadores se convirtió en una de las mayores movilizaciones contra el régimen en sus últimos años. La manifestación partió en silencio desde la Catedral Nueva y recorrió el centro de la ciudad.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo al pasar frente al Gobierno Civil. Aquella jornada quedó marcada por el silencio, la conmoción y la dimensión multitudinaria de la marcha.


