Vitoria-Gasteiz guarda en su trama urbana un detalle poco habitual: dos catedrales activas que representan dos momentos históricos muy distintos. Una, medieval y robusta, se levanta sobre la colina fundacional de la ciudad; la otra, más reciente y monumental, se alza junto al parque de La Florida. Ambas conviven a escasos metros y forman un conjunto arquitectónico singular que pocos visitantes esperan encontrar en una ciudad de tamaño medio.
Santa María, la catedral vieja
Conocida popularmente como la Catedral Vieja, el templo de Santa María se comenzó a construir en el siglo XIII. Fue concebido como iglesia-fortaleza, integrada en la muralla defensiva de la villa. Su estructura gótica, con planta de cruz latina, triforio y girola, ha pasado por múltiples reformas y añadidos a lo largo de los siglos. A finales del siglo XIX fue elevada al rango de catedral, pero su estado estructural obligó a cerrarla en 1994.

Desde entonces, se ha convertido en uno de los proyectos de restauración más innovadores del Estado, gracias al programa “Abierto por obras”, que permite visitas mientras se rehabilita el edificio. Además de su atractivo histórico, el templo cuenta con un pórtico gótico de gran valor artístico y con una torre de 60 metros que ofrece vistas sobre el Casco Viejo. La atmósfera de esta catedral ha inspirado incluso a Ken Follett, quien se dejó llevar por su historia para ambientar su novela Un mundo sin fin.
María Inmaculada, la catedral nueva
La Catedral Nueva, o de María Inmaculada, comenzó a levantarse en 1907 como respuesta a las limitaciones del templo medieval, al ser demasiado pequeño y difícil de adaptar. Concebida en estilo neogótico, fue un proyecto ambicioso que sufrió interrupciones, cambios de arquitecto y falta de financiación. Aunque se consagró en 1969, el diseño original nunca se completó del todo: las torres previstas nunca llegaron a construirse.

El resultado es un edificio monumental, de cinco naves, con amplios vitrales, relieves y gárgolas que mezclan simbolismo religioso con elementos modernos. Hoy alberga también el Museo Diocesano de Arte Sacro, que permite recorrer siglos de historia religiosa a través de esculturas, retablos, pinturas y objetos litúrgicos. Una de sus gárgolas, con forma de soldado con máscara antigás, recuerda discretamente los tiempos convulsos del siglo XX.
Un contraste único en menos de diez minutos
En menos de diez minutos a pie, cualquiera puede pasar de una catedral gótica del siglo XIII a una neogótica del XX, recorriendo con los ojos ocho siglos de arquitectura, espiritualidad y urbanismo. Mientras Santa María refleja el origen y la consolidación de la villa medieval, María Inmaculada evidencia el crecimiento y modernización de la ciudad ya en época contemporánea.
Pocas urbes en Europa —y menos aún en el Estado— pueden ofrecer una doble catedral activa que ilustre de forma tan clara el paso del tiempo y la transformación del entorno urbano. Una razón más para perderse entre las calles de Gasteiz con mirada curiosa.

