Vitoria-Gasteiz ha vuelto a sacar adelante sus presupuestos municipales con el respaldo de EH Bildu. Por tercer año consecutivo, el gabinete liderado por Maider Etxebarria ha reeditado su mayoría con la coalición abertzale, dejando fuera cualquier posibilidad de acuerdo con el Partido Popular y cerrando la puerta a una negociación con Elkarrekin. Aunque previsible, la alianza no ha estado exenta de tensiones internas que han resquebrajado el relato oficial.
Durante las últimas semanas, se mantuvo abierta una vía de diálogo con Elkarrekin en los despachos municipales. La relación entre el PNV y esta coalición contaba con precedentes de colaboración, como el Plan General, que habían alimentado las expectativas. Desde el entorno jeltzale se deslizó que este entendimiento era deseado, incluso preferido. Sin embargo, el acercamiento inicial no ha evitado el desencuentro. Las conversaciones encallaron cuando Elkarrekin puso sobre la mesa tres medidas prioritarias centradas en políticas de vivienda. La respuesta del equipo de gobierno ha sido tajante: las propuestas no eran viables.
Uno de los puntos que el Gobierno ha señalado a GasteizBerri como motivo de fricción ha sido la iniciativa de Elkarrekin para extender el sistema de recogida de residuos puerta a puerta a los comercios del centro. Desde la coalición, sin embargo, muestran sorpresa ante este argumento y consideran que el verdadero desacuerdo ha estado en la política de vivienda. Reclamaban aplicar el canon a las viviendas vacías y rehabilitar dos inmuebles concretos: Cubo 10 y Florida 28. A su juicio, no ha habido voluntad de plantear alternativas. La respuesta, aseguran, ha sido un “no” rotundo.
La ruptura se hizo oficial este lunes. Elkarrekin difundió un comunicado en el que acusaba al gobierno municipal de alinearse con los intereses de los propietarios frente a quienes buscan un alquiler asequible. El tono dejaba clara la distancia política y despejaba el camino hacia un nuevo acuerdo con EH Bildu.
Ese acuerdo se ha anunciado este martes. Rocío Vitero ha comparecido en solitario para comunicar el pacto presupuestario. Ningún miembro del gobierno municipal la ha acompañado —no existe ni una sola imagen pública de Vitero junto a Etxebarria o Artolazabal en lo que va de legislatura—. Pocos minutos después, la alcaldesa también ha comparecido ante los medios, pero sin la presencia de Beatriz Artolazabal, algo inusual respecto a anteriores presupuestos, donde ambas solían acudir juntas. Las ausencias no han pasado desapercibidas. En algunos sectores del Ayuntamiento se interpretan como un intento del PNV de evitar una escenificación conjunta con EH Bildu, en pleno contexto de competencia electoral por el espacio nacionalista.
En cuanto al contenido del acuerdo, las interpretaciones son dispares. EH Bildu sostiene que el pacto incorpora compromisos en materia de vivienda. Tras ser preguntada por la prensa, Rocío Vitero ha señalado que el caso de Cubo 10 se analizará con vistas a su posible rehabilitación mediante financiación plurianual, y que su eventual incorporación al parque público dependerá de los informes técnicos del Ayuntamiento y de la sociedad pública Ensanche 21. Desde el gobierno, en cambio, matizan a GasteizBerri que dicho edificio no forma parte del acuerdo cerrado. La discrepancia entre lo recogido por escrito y lo expresado públicamente abre la puerta a distintas interpretaciones… y a futuras tensiones.
El tablero presupuestario de Vitoria-Gasteiz se recompone, una vez más, con un nuevo equilibrio. EH Bildu refuerza su peso político, Elkarrekin queda fuera de la ecuación, y el gobierno reafirma su estrategia de pactos pragmáticos, no exenta de costes en su discurso progresista.

