El legendario actor de doblaje defiende en GasteizBerri el oficio que ha dado voz a nuestra infancia y advierte sobre los peligros de la inteligencia artificial
Cuando Miguel Ángel Jenner dice “Antes muerto que ver el anillo en manos de un elfo”, no está leyendo un guion: está invocando a Gimli, al enano gruñón que acompañó a Frodo en su viaje. Y también a Jules Winnfield, el pistolero bíblico de Pulp Fiction. Y a Zeus, el taxista malhablado de La Jungla de Cristal 3. Cuatro décadas prestando su voz a la cultura popular. El actor de doblaje más reconocible de España ha pasado por los micrófonos de GasteizBerri para hablar de arte, de tecnología y de un oficio que, paradójicamente, consiste en desaparecer.
La liturgia de la luz roja
“La luz roja es un sacrilegio no respetarla”, explica Jenner al recordar los tiempos en que el doblaje era casi un ritual sagrado. En aquella época, la grabación de cada take requería ensayos exhaustivos, memorización del texto y una concentración absoluta. “Una vez que el director decía ‘grabamos pon la roja’, a partir de ese momento, amigo mío, empezaba la misa”.
La llegada de lo digital lo ha cambiado todo. “Antiguamente había que pagar el negativo y el magnético. Ahora basta con volver a sobrescribir sobre el disco duro”, reflexiona. Y su conclusión es rotunda: “La tecnología nos ha hecho mejorar en muchos aspectos. Pero hay algo de lo que estoy convencido: la tecnología nos ha pasado por encima”.
Una familia de voces

Miguel Ángel Jenner es padre de dos artistas: Michelle Jenner, actriz conocida por series como Los hombres de Paco e Isabel, que debutó en el doblaje poniendo voz al niño de La vida es bella bajo la dirección de su padre; y David Jenner, actor de doblaje que ha dado voz a Samsagaz en El Señor de los Anillos, Casper o Bob Newby en Stranger Things.
La Cláusula PASAVE: la Tizona contra la IA
El veterano actor no esconde su preocupación por la inteligencia artificial, que amenaza con replicar voces humanas sin consentimiento. Frente a ello, el sector ha reaccionado creando la Cláusula PASAVE, un pacto entre todas las asociaciones y sindicatos españoles dedicados a la grabación de voz.
“Especifica bien clarito que no damos nuestro consentimiento a que se haga absolutamente nada con nuestra grabación, salvo el fin para el que ha sido prevista. Y empezando por no alimentar con ella a ninguna IA para que se vaya entrenando”, detalla Jenner. La iniciativa ha traspasado fronteras: “La han adoptado en Estados Unidos, los franceses… Hay un montón de países donde ya se está aplicando”.
Pero el actor es realista: “Cada día surge una variante nueva, una metodología nueva. Es muy difícil ponerle puertas al campo”. Y recurre al cine para ilustrarlo: “La famosa secuencia de 2001: Una Odisea del Espacio, cuando el simio levanta el hueso y golpea… Es la primera vez que se da cuenta de que se puede usar como arma. Y de entonces hasta ahora no ha habido un solo invento humano que tenga capacidad de usarse para la guerra que no haya terminado usándose. Ninguno. Y con la IA pasará lo mismo”.

El arte de desaparecer
Nuria Mediavilla, compañera de profesión de Jenner, acuñó una expresión que él considera “la definición perfecta” del doblaje: el arte de desaparecer.
“Si desapareces, si te fundes con lo que la gente está viendo, entonces has alcanzado la meta que estabas buscando”, explica. “El milagro que se produce cuando un doblaje está bien hecho es que el espectador se olvida de que está viendo una persona y escuchando a otra diferente. La química es esa: que nadie piense que está recibiendo el mensaje de dos personas distintas”.
Esa invisibilidad, sin embargo, tiene un precio: el escaso reconocimiento institucional. Si, al igual que otros componentes de una película que cuando están bien hechos pasan desapercibidos, ¿porqué no hay premios al mejor doblaje en la Academia de Cine de España?: “Esa es la pregunta del millón y medio” responde Jenner. Por lo menos, continúa, “tienen la deferencia cada año de acordarse de nosotros cuando hemos muerto”, denunciando con ironía el dogmático olvido de su labor en los reconocimientos de la industria. “Aparecemos cada año en el In Memoriam. Es la única vez que aparecemos oficialmente reconocidos como tal”. Se acuerdan de ellos pero solo cuando fallecen.
Sigourney Weaver y el guantazo a la Academia
Jenner recuerda un momento que rompió, al menos brevemente, ese silencio. Cuando Sigourney Weaver recogió su premio en los Goya, sorprendió a todos dedicando su discurso a María Luisa Solá, la actriz que la ha doblado durante más de 30 películas desde Alien.
“Cuando lo dijo, la primera vez que lo dijo, el patio de butacas se lo tomó a chufla. Hubo una serie de risitas porque había mencionado el doblaje”, cuenta Jenner. “Y luego la hostia, el guantazo, vino acto seguido diciendo ‘yo estoy aquí, se lo debo en gran parte a esta mujer’. Y no les quedó más remedio que asumirlo”.
“Debo mencionar a mi amigo Bill Murray, quien siempre me dice que mi actuación es mucho mejor doblada al español. [Risas del público] De verdad, la excelente actriz que me dobla debería estar aquí arriba también. Ella me ha doblado en más de 30 películas, empezando con Alien. Su nombre es María Luisa Solá. María, espero que estés viendo esto esta noche porque te agradezco desde el fondo de mi corazón. Gracias. Thank you. Muchas gracias por este gran honor.”
Sigourney Weaver, recibiendo el Goya Internacional 2024.
Aunque Jenner lamenta que el reconocimiento duró poco: “A la mañana siguiente, la pobre compañera estaba atendiendo a todos los telediarios, duró la fiebre cuatro días y luego ya nunca más se habló del doblaje”.
Peter Jackson y El Señor de los Anillos
Pocos saben que Peter Jackson eligió personalmente a todos los dobladores de la trilogía de El Señor de los Anillos, dirigida en España por el propio Jenner. “Yo hice los castings y le mandé muestras de voz de cada actor original. Llevaba tres o cuatro muestras de actores nuestros, y él elegía aquel que más le gustaba. Todo el reparto final es responsabilidad suya, es elección suya”. Y mérito de Miguel Ángel.
Para aquella superproducción, Jenner organizó proyecciones previas para todo el equipo: “Cogí a todo el reparto, los metimos en una sala de proyección y les pusimos la película en versión original entera, para que se empaparan bien de lo que tenían por delante”.
“Casi una blasfemia”: redoblar El Padrino
Cuando le propusieron doblar de nuevo a Vito Corleone para un relanzamiento de El Padrino, Jenner dudó durante un mes. “Porque es imposible. Nadie lo va a hacer mejor de lo que ya está”, reconoce. Pero la distribuidora estaba obligada a redoblarlo por cuestiones técnicas. Su decisión final fue pragmática y, a la vez, un homenaje: “Lo voy a hacer porque me voy a dar ese gustazo, pero casi casi es como una blasfemia. Pero lo voy a hacer porque si no lo hago yo, al final lo va a terminar haciendo otro”.
“Tú eres de mi infancia”
A sus más de 70 años, Jenner confiesa que todavía le paran por la calle. “Se me acerca un señor ya mayor, con cuatro niños y la barba bien talludita, y me dice: ‘Tío, tú eres de mi infancia’”. Y especialmente los taxistas: “Digo ‘lléveme a tal sitio’, y el tío se da la vuelta: ‘Hombre, usted es…’”.
Esas anécdotas le producen una mezcla de emociones: “Me dan mucho calorcito, me hacen pensar que, coño, qué mayor soy. Pero al mismo tiempo también me hacen pensar que ha valido la pena, que estoy en la memoria de mucha gente y que algún día no estaré, pero mis grabaciones seguirán ahí”.
El sudoku de las labiales
El ajuste de textos —hacer coincidir las palabras españolas con los movimientos de boca de los actores originales— es uno de los trabajos más complejos del doblaje. Jenner lo compara con un sudoku: “Si hay tres labiales en un trozo de frase y no consigues colocarlas las tres porque es imposible, pero puedes poner dos, todavía sigue funcionando el milagrito. A la mente humana la cosa le va muy deprisa. Ahora, si donde alguien está diciendo ‘paralelepípedo’, tú le metes ‘ensalada’… no vas a engañar a nadie”.
Los cascos: ¿progreso o pérdida?
Jenner observa con cierta nostalgia cómo ha cambiado el método de trabajo. “Nosotros antiguamente, por raro que parezca, en la sala de doblaje, lo que no veías ni por asomo era un casco [auriculares]. Era como ver un conejo en un parking”, recuerda. “Todo se trabajaba a base de mirar el fragmento, aprendértelo, aprenderte el texto de memoria”.
Hoy, la mayoría de los dobladores trabajan con auriculares escuchando la banda sonora original. “Eso hace que puedas ir más rápido. Pero también provoca defectos de forma”, advierte. “Lo que tienes delante en pantalla es un ser humano, con gestos y expresiones y microexpresiones que tú tienes que llenar con intención. Y si vas a ritmo de locomotora…”
“Defender lo nuestro y a los nuestros”
Al despedirse de GasteizBerri, Jenner quiso lanzar un mensaje: “Lo que quiero es básicamente defender lo nuestro y a los nuestros. El doblaje es un arte maravilloso que pasa desapercibido porque es lo que tiene que hacer: el arte de desaparecer. Pero eso muchas veces provoca que no se nos tenga mucho en cuenta. Y sin embargo, somos un servicio imprescindible. Facilita que mucha gente pueda disfrutar del cine y de las historias en su propia casa [o en los cines] y en su propio idioma”.

La entrevista completa a Miguel Ángel Jenner puede escucharse en el episodio 261 de GasteizBerri, disponible en todas las plataformas de podcast.

