El Fondo Alavés de Emergencia (FAE), promovido por el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz y la Diputación Foral de Álava, ha activado una nueva partida de ayuda internacional para responder a la emergencia humanitaria en el sur del Líbano, escenario de una escalada militar sostenida desde otoño de 2025. En concreto, se han aprobado 39.414 euros para un programa de distribución de alimentos dirigido a población refugiada y desplazada sin acceso a servicios públicos o agencias internacionales.
La intervención, gestionada por la asociación Solidaridad Internacional–Nazioarteko Elkartasuna (NESI) junto con la organización local PARD (The Popular Aid for Relief & Development), se desplegará en nueve asentamientos informales del Distrito de Sidón. Está previsto que 750 familias —alrededor de 3.375 personas— reciban ayuda directa para cubrir necesidades básicas, con especial atención a mujeres responsables del hogar, personas con discapacidad, menores y personas en situación de vulnerabilidad agravada.
Contexto de conflicto y desplazamiento
El sur del Líbano atraviesa una situación de emergencia prolongada. Aunque sobre el papel se mantiene en vigor un alto el fuego entre Israel y Hezbolá desde noviembre de 2024, los enfrentamientos no han cesado. El ejército israelí continúa ejecutando bombardeos diarios contra posiciones atribuidas a Hezbolá, y mantiene presencia militar en al menos cinco enclaves del sur libanés. En lo que va de enero de 2026, se han registrado más de 25 ataques aéreos, que se suman a miles de violaciones del alto el fuego denunciadas por el gobierno libanés ante Naciones Unidas.
Las consecuencias humanitarias son severas. Desde septiembre de 2025, la ofensiva israelí —incluida una incursión terrestre en octubre— ha provocado la muerte de más de un millar de personas, miles de heridos y el desplazamiento forzado de más de un millón de personas. Las zonas rurales y periféricas, como los asentamientos informales donde actuará la ayuda alavesa, se enfrentan a la destrucción de viviendas, infraestructuras sanitarias y redes de suministro esenciales.
El conflicto también ha agravado la inseguridad alimentaria, dejando a cientos de miles de personas sin acceso regular a productos básicos. Los asentamientos incluidos en el proyecto —Jal al Bahar, Maashouk, Shabriha, Burghuliyeh, Qasmiyeh, Kfar Badda, Jim Jeam, Aitaniyeh y Wasta— no están reconocidos oficialmente ni como campos de refugiados ni como núcleos urbanos libaneses, por lo que sus habitantes quedan excluidos de las redes de protección de ACNUR, UNRWA o los servicios municipales.
Cooperación de protección
La actuación promovida desde Álava incorpora criterios de protección humanitaria con enfoque de género. Entre las prioridades se encuentran mujeres en situación de soledad o con responsabilidades de cuidado, familias sin recursos y víctimas de violencia o desplazamiento forzado. El reparto de alimentos se ejecutará directamente en los puntos de residencia de las familias, evitando desplazamientos adicionales en un entorno de alto riesgo.
En los últimos años, el FAE ha canalizado fondos públicos hacia intervenciones de emergencia en Gaza, Turquía, Marruecos o Ucrania.
Situación actual: frágil equilibrio en el sur del Líbano
A día de hoy, el sur del Líbano continúa siendo una zona de alta tensión. Pese a que el ejército libanés ha completado una primera fase de despliegue al sur del río Litani, la presencia de Israel en territorio libanés y los bombardeos continuos han impedido la estabilización. Hezbolá ha perdido buena parte de su capacidad operativa, según fuentes internacionales, pero no ha sido desarmado completamente. Las autoridades libanesas insisten en la necesidad de avanzar hacia una solución diplomática sin desencadenar un nuevo conflicto armado abierto.

