Detrás de las multas por no limpiar los orines de los perros, la nueva ordenanza de protección animal de Vitoria-Gasteiz contiene un cambio de mayor alcance. El Ayuntamiento ha decidido limitar la norma a los animales de compañía y dejar fuera la fauna urbana y silvestre, que sí aparecía en la regulación aprobada en 2013. La exclusión ha abierto el primer enfrentamiento político durante la tramitación de un texto que el Gobierno municipal quiere aprobar definitivamente a comienzos de 2027.
La nueva ordenanza se ocupará principalmente de perros, gatos, hurones y animales exóticos mantenidos en cautividad. Quedarán fuera, por tanto, los animales silvestres que viven o se desplazan por el entorno urbano, como las aves, los murciélagos, los pequeños mamíferos, los reptiles o los anfibios que habitan en edificios, parques, solares y zonas verdes de la ciudad.
Elkarrekin ha calificado el cambio como “un paso atrás”. El grupo considera que el problema de la propuesta no está en las medidas que incorpora, que comparte en buena medida, sino en todo aquello que desaparece respecto a la ordenanza vigente. La regulación de 2013, ha recordado, fue considerada pionera porque nació de un proceso de colaboración con asociaciones ecologistas y animalistas e incluyó también la protección y gestión de la fauna silvestre presente en el ecosistema urbano.
“Lo importante no es lo que aparece, sino lo que no aparece”, ha resumido el concejal Óscar Fernández. Su grupo presentará enmiendas para intentar recuperar esa parte de la normativa y sostiene que varias asociaciones han trasladado ya su preocupación por la desaparición de la fauna urbana del nuevo texto.
El Gobierno municipal rechaza que la modificación suponga un retroceso. La concejala de Salud, Ana López de Uralde, ha defendido que la fauna silvestre no es competencia del Ayuntamiento y que mantenerla en la ordenanza supondría entrar en atribuciones de otras administraciones. La propuesta, ha explicado, se ajusta a la Ley vasca de protección de los animales domésticos y a la legislación estatal sobre derechos y bienestar animal.
El debate aparece en una ciudad en la que los animales de compañía tienen cada vez más peso. Vitoria cuenta oficialmente con 36.430 perros registrados, frente a 20.750 niños y niñas menores de diez años. También figuran 2.200 gatos en los registros municipales, aunque los grupos reconocen que la cifra real es superior porque hasta hace pocos años no era obligatorio identificarlos mediante un chip.
La nueva regulación endurece las sanciones por maltrato, abandono y tenencia irresponsable. Las infracciones leves podrán alcanzar los 3.000 euros; las graves se castigarán con multas de entre 3.001 y 10.000 euros; y las muy graves oscilarán entre 10.001 y 100.000 euros. Abandonar o maltratar a un animal podrá ser sancionado con 10.001 euros, frente a los aproximadamente 1.500 euros previstos actualmente.
El texto prohíbe mantener de manera habitual animales en balcones, terrazas, garajes, trasteros o espacios inadecuados. También considera infracción grave utilizar collares de pinchos, estrangulamiento o descargas eléctricas, mantener a los animales atados permanentemente o llevarlos sujetos a bicicletas, patinetes y otros vehículos en marcha.
Las multas que más atención han recibido son, sin embargo, las relacionadas con la limpieza. No retirar los excrementos tendrá una sanción de 200 euros. La misma cantidad se aplicará a quienes no limpien con agua los orines depositados en fachadas, portales, vehículos, mobiliario urbano u otros elementos que puedan deteriorarse.
La oposición ha advertido de que elevar las cuantías no garantiza que las normas se cumplan. Según los datos expuestos durante la comisión, este año no se ha impuesto ninguna multa por no recoger excrementos, el pasado ejercicio se tramitaron tres y durante toda la legislatura apenas se han registrado diez. “De nada sirve endurecer los castigos si luego no se ponen multas”, ha señalado Fernández.
El proyecto incorpora también la obligación de contratar un seguro de responsabilidad civil para todos los perros, y no únicamente para los considerados potencialmente peligrosos. Los animales deberán ir sujetos con una correa de un máximo de dos metros, salvo en las zonas habilitadas, y se sancionará dejar solo a un perro durante más de 12 horas o a un gato o un hurón durante más de 24.
La norma incluye además la gestión de las colonias felinas mediante el método de captura, esterilización y retorno. El Ayuntamiento deberá identificar los gatos comunitarios a su nombre y reconocerá la figura de las personas cuidadoras autorizadas, cuya acreditación dependerá de programas de formación.
Todos los grupos municipales han apoyado el calendario de tramitación, aunque varios han anunciado enmiendas. EH Bildu ha criticado que el procedimiento llegue tarde y que los plazos coincidan con las vacaciones de verano, lo que dificultará el contraste con las asociaciones que trabajan de manera voluntaria. El Gobierno municipal atribuye el retraso a la ampliación del proceso participativo y asegura que el calendario se ha acordado con el grupo de trabajo del Elkargune.




