Araba colabora con el gobierno de Bolivia para la extinción de los incendios en el bosque seco de Chiquitano

Se estima que en Bolivia se han quemado un millón de hectáreas con numerosos daños personales

La Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz destinarán 20.000 euros del Fondo Alavés de Emergencia para proporcionar ayuda a cerca de 2.000 familias de más de una decena de municipios bolivianos que se están viendo afectados por los incendios en el Amazonas. Del 1 al 24 de agosto la Agencia Espacial Europea ha detectado casi 4.000 siniestros de este tipo en el área afectada.

Los fuegos no solo han afectado a la zona amazónica de Brasil sino también a países vecinos como Bolivia, cuyo gobierno ha solicitado recientemente ayuda internacional por la situación de emergencia que se vive en alguno de sus departamentos. Es el caso de Santa Cruz, donde la propagación de los incendios se ha visto favorecida por la sequía, especialmente en el llamado bosque seco chiquitano.

Por ahora, se estima que en Bolivia se han quemado un millón de hectáreas con numerosos daños personales, cerca de 600 personas heridas, y materiales: pérdida de cultivos y pastos, viviendas y enseres quemados, conducciones de agua potable afectadas, además de la muerte de numerosas cabezas de ganado y pérdida de fauna y flora.

Chiquitano

El pueblo Chiquitano surgió del aglutinamiento de varios pueblos indígenas de la región en las misiones jesuíticas a partir del siglo XVI.

En el año 1550 Ñuflo de Chaves fundo la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, en territorio de los Kibarakoas y Penokis, cerca de la que fue mas tarde la reducción de San José de Chiquitos, fue en ese entonces que se tomó el primer contacto con algunas tribus de este pueblo. En 1591 se trasladó Santa Cruz de la Sierra, a su actual ubicación y se perdió el contacto entre españoles e indígenas, hasta 1692 cuando los jesuitas fundaron la primera Misión Chiquitana, San Francisco Xavier (hoy San Javier), fundada por el Padre José de Arce entre los grupos de los pinokas, cimeras, ponajikas, guapakas y poojijokas, de habla “chiquita”, así como entre los kibicikas, paikonekas, burekas e itatines, que hablanban otros idiomas.

Cada misión estaba compuesta de diferentes pueblos indígenas que recibían el nombre de “parcialidades”, cada parcialidad ocupaba un determinado espacio dentro del trazado urbano del pueblo, y se respetaban sus caciques y autoridades

Los padres jesuitas debieron enfrentar el desafío de imponer la lengua chiquita como la lengua oficial de las misiones lo que significó, que los otros pueblos aprendan un nuevo idioma. Y así fueron desarrollando una cultura propia de las reducciones, que es la mezcla de las diferentes culturas con la chiquita y con la cristiana.

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