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lunes, 14 de junio
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    ¿OstiaCínica o Viagra? ¿AstraZeneca o Pfizer? ¿Susto o Muerte?

    Seguro que tiene que ver con la asquerosa política chapucera que gobierna España.

    Cuando la Política se impone a la Ciencia, pasa lo que pasa… 83.000 vascos tenemos que decidir si nos ponen una segunda dosis de OstiaCínica (AstraZeneca) o Viagra (Pfizer). Y no, no nos pone cachondos tener que elegir. El Comité de Bioética de España dictó sentencia para quitarle responsabilidad al Gobierno de Pedro Sánchez y nos permite escoger entre las dos vacunas, pero si preferimos OstiaCínica tendremos que firmar un documento de consentimiento… ¿Por qué? Seguro que tiene que ver con la asquerosa política chapucera que gobierna España. Las autonomías de Madrid y Andalucía son partidarias de repetir con OstiaCínica. En ambas comunidades gobierna la derechona y apostaría doble contra sencillo a que el Gobierno de Pedro Sánchez ha dado instrucciones a su Comité de Bioética para que con su consejo les de un zasca en toda la jeta a Isabel Díaz Ayuso y Juan Manuel Moreno Bonilla: si los ciudadanos madrileños y andaluces quieren OstiaCínica, que lo digan por escrito y nos eximan de responsabilidad en caso de trombosis. Mezclar la Salud Pública

    con los intereses políticos sectarios es vomitivo, pero desde el comienzo de la pandemia hemos sufrido las consecuencias de tener un país con un Ministerio y 17 Consejerías de Sanidad. La ciudadanía está harta de políticos y políticas sacando músculo o pecho para demostrar su poder a la hora de recetar el mejor remedio anti-Covid. ¿Por qué no se ha seguido el criterio único que dictaba desde el principio la EMA, Agencia Europea del Medicamento? No es la primera vez que los políticos intentan echar su meadilla encima de la ciencia para marcar territorio como los perros. En Euskizofrenia ya denuncié en octubre que «la ex-consejera vasca de Salud Nerea Murga apartó hace más de un año al Servicio Público de Epidemiología en favor de un grupo de gestores de su confianza. También el Gobierno de España nos engañó cuando aseguró que un Comité de Expertos asesoraba al omnipresente Fernando Simón. Mentira cochina.» Ahora, la Bioética salta a la cancha donde jugamos el partido mortal contra la pandemia para intentar disimular la politización de los consejos científicos. El digital «Business Insider» publicó en marzo las razones por las cuales la vacuna anglosueca OstiaCínica, está manchada por una polémica continua, de la que no es ajena el Brexit o la codicia de quienes han producido y acumulado en Italia millones de viales sin licencia…

    El 1 de Mayo me tocó vacunarme con OstiaCínica. El Gobierno Vasco había recibido una avalancha de viales de AstraZeneca ya había que acelerar el proceso para inmunizar a la mayor cantidad de personas. Los profesionales sanitarios que nos atendieron hicieron lo que pudieron pero la desorganización en el HUA de Vitoria era palpable. Cuando llegamos a la cuarta planta, había cuatro colas diferentes sin personal suficiente como para dirigir al ganado humano a la ventanilla correspondiente. Incluso llegúe a oir gritos contra ciudadanos que no sabían dónde esperar. ¿Distancias de seguridad? Ni pa Dios. Finalmente, una hora después de la hora de la cita, me inyectaron OstiaCínica y cuando a la amable enfermera encargada de vacunarme le dije que era una lástima que no hubiera periodistas para poder contarles el caos que había presenciado, se le ocurrió hacernos un selfie de ese momento histórico de mi vida. Ahora tengo que decidir si repito o cambio de marca… Como no soy Premio Nobel de Medicina, seguiré el consejo que nos daban los mayores a los jóvenes a la hora de iniciarnos en el consumo de alcohol: «cuidado con mezclar, que las resacas son peores».

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