Estrategias suicidas en Vitoria-Gasteiz

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Que quede claro desde el principio que el gobierno de Maider Etxebarria es un gobierno legítimo y que a pesar de unos pactos para llegar al poder que no son de mi gusto, la mayoría de escaños del ayuntamiento le permiten gobernar con toda la legitimidad que da una democracia. Mi crítica a su gobierno y a los pactos sobre los que se sustenta y sus argumentaciones son desde el punto de vista comunicativo y estratégico.

El PSE llegó a la alcaldía de Vitoria-Gasteiz después de unas elecciones en las que perdió unos 1.500 votos (todos menos Eh Bildu lo hicieron), manteniendo la segunda plaza y después de haber dicho en la campaña que serían la alternativa tranquila al PNV y un partido auténticamente de izquierdas. Este era su principal relato de campaña, pero resulta que en las democracias parlamentarias un relato de campaña efectivo y útil puede ser todo lo contrario si te toca gobernar.

El PSE-PNV y el PP han llegado a acuerdos para repartirse sillones importantes

Entonces (cuando les toco gobernar) el relato cambió necesariamente. Ser la alternativa al PNV cuando iba a ser tu socio por imposición de un acuerdo general en todo Euskadi entre los dos partidos ya no era prioritario, es más, no era ni parte del mensaje. En cuanto a ser un partido de izquierdas, auténtico y sin complejos, pues siendo segunda fuerza, cuando la primera fuerza te supera por la izquierda de la escala, tienen un mensaje mucho más claro en la dimensión ideológica, pues no te acerca al gobierno y te relega a ser un mero aliado de la primera fuerza.

Algunos dirán que Etxebarria podría haberse apoyado en Elkarrekin-Podemos para conformar un gobierno y es cierto, pero los morados optaron por apoyar a EH Bildu y el PSE optó por no intentar convencerles de que cambiasen de postura.

Ahí entro el PP y el relato viró tangencialmente: El gobierno ya no era de una izquierda sin complejos, ni siquiera la alternativa tranquila al PNV. Se gobernaba principalmente (y estas son palabras de la alcaldesa) para que EH Bildu no gobernase. De todas las razones que yo he oído para entrar en un gobierno, posiblemente la de gobernar para que otros no lo hagan, es sin duda la peor. Refleja falta de proyecto de gobierno preocupante, aparte de que resta legitimidad para participar en política de la primera fuerza del ayuntamiento y la única fuerza que en las elecciones ganó votos. Por aquel entonces el PP ya ofrecía gratis sus escaños. ¿Gratis? Por lo visto no tanto.

El PSE-PNV y el PP han llegado a acuerdos para repartirse sillones importantes, para introducir promesas de campaña de los populares en un escueto programa de gobierno y lo han hecho a regocijo de los de Génova, conocedores de que esto les da protagonismo.

A Maider Etxebarria le queda la posibilidad de pactar con Podemos, sus dos escaños serían menos costosos a la hora de ceder prebendas.

Y aquí viene el gran error estratégico de darle al PP espacio de gobierno sin gobernar. En primer lugar, consiguen prebendas políticas, se plantan ante el electorado como la alternativa útil y necesaria para la estabilidad y no tienen el desgaste de gobernar conjuntamente en lo que se prevé un mandato complicado. A Etxebarria le puede pasar lo que cualquier gobernante no querría que le pase, que no controle ni la agenda, ni los tiempos, porque los controla un partido de la oposición, necesario para gobernar, pero oposición, al fin y al cabo.

El movimiento de apoyarse en el PP para gobernar solo puede acabar de una manera, con los populares y EH Bildu polarizando en las próximas elecciones y dejando al PSE y al PNV con poco o ningún margen de maniobra en la campaña electoral. Ahora el PP es el partido que permite que el gobierno avance y EH Bildu el partido que se opone al gobierno apoyado en los populares.

A Maider Etxebarria le queda la posibilidad de pactar con Podemos, sus dos escaños serían menos costosos a la hora de ceder prebendas, el gobierno avanzaría controlando más la agenda y los tiempos (si es que hay programa de gobierno) y dejaría a EH Bildu y PP (sobre todo a estos últimos) en la misma barrera de la historia sin posibilidad de confrontar y polarizar entre ellos, pero claro, para ello hay que tener visión de juego política y de eso, ni la alcaldesa ni su equipo parecen estar sobrados.

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INFORMACIÓN DEL AUTOR

MIKEL GÓMEZ

Politólogo experto en comunicación política. Ha trabajado en diversas campañas electorales en México y Colombia y ha desarrollado investigaciones sobre el sistema de partidos políticos en Euskadi.

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