La madrugada del 23 de febrero de 2025, a las puertas de la discoteca Mitika, Kerman Villate Beitia, de 31 años, murió tras recibir un puñetazo por parte de un portero de 24 años. Cayó al suelo, entró en parada cardiorrespiratoria y falleció poco después.
Un año más después, sus padres, Roberto Villate y Arantzazu Beitia, han repasado en GasteizBerri lo ocurrido, el desarrollo judicial del caso y las actuaciones institucionales posteriores. “Ha sido un año atroz”, resume el padre.
“Ha sido un año atroz, primero perdimos a Kerman de una manera muy cruel.”
“Kerman no se metía en peleas”
La primera información que recibió la familia fue que su hijo había muerto “en una pelea”. Desde el primer momento, lo rechazaron. “Kerman no pelea, a Kerman lo han matado”, recuerda Roberto Villate.
Con el avance de la instrucción, pudieron conocer el contenido de las grabaciones de las cámaras de seguridad. Según su relato, el agresor esperó el momento adecuado para atacar. “Se ve cómo lo ataca a traición, en el lugar que había elegido y en el momento que había elegido”, afirma.
Describe un golpe “feroz” que le destrozó la cara y provocó que un fragmento de hueso se incrustara en la lengua. “Kerman no supo que iba a ser agredido nunca. Se murió sin saber qué pasaba”, sostiene.
El padre detalla que su hijo estaba de pie, mirando unos anuncios luminosos, con una pierna adelantada. Cuando dos personas pasaron por delante, retiró la pierna para facilitarles el paso. En ese instante, el portero lanzó el puñetazo aprovechando que esas personas le servían parcialmente de “escudo humano”.
“A Kerman le dijeron que no iba a entrar porque estaba ebrio. Había bebido como todos los que estaban aquí, pero andaba con normalidad y hablaba con normalidad”, afirma. Según su versión, nunca hizo un amago de entrar ni mostró actitud violenta. “Le dijeron que esperase cinco minutos. Y se quedó esperando”.
“Kerman no supo que iba a ser agredido nunca, se murió sin saber qué pasaba.”
El debate judicial y el papel del ministerio fiscal
El juez instructor consideró inicialmente que los hechos podían constituir asesinato con alevosía y defendió que el procedimiento se tramitara ante un jurado popular. Sin embargo, el Ministerio Fiscal recurrió esa decisión. La defensa también lo hizo.
La familia cuestiona especialmente la postura de la Fiscalía. “El Ministerio Fiscal tiene que velar porque la víctima tenga un proceso justo”, afirma Roberto Villate. En su opinión, la actitud fue “muy agresiva hacia la víctima y de defensa hacia el agresor”.
La Audiencia Provincial de Álava estimó el recurso. La familia no comparte los argumentos esgrimidos. Entre ellos, señala que se tuvo en cuenta que el agresor tenía un historial de violencia pero “nunca había matado a nadie”, algo que el padre considera ilógico. “En vez de ser un agravante, parecía un argumento a su favor”, sostiene.
También subraya la complexión física del agresor, campeón de España de fuerza. “Es capaz de levantar 165 kilos por encima de la cabeza. Eso no es solo fuerza bruta, es técnica”, afirma, tras haber visto las imágenes “mil veces”.
“Cuatro días antes había habido otra agresión aquí con atestado, y aun así dijeron que aquí todo era normal.”
Reuniones con la alcaldía y la investigación interna
El caso ha tenido derivadas políticas en el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. La familia compareció en comisión municipal y mantuvo reuniones con la alcaldesa y el equipo de Gobierno.
Según Roberto Villate, desde Alcaldía se prometió una investigación interna “en profundidad, no importando las consecuencias”. “No fue así. Fue un simulacro. Ni siquiera empezó”, asegura.
“Nos prometieron que se iba a hacer una investigación interna en profundidad, no importando las consecuencias, y no fue así.”
Explica que una inspectora de Policía Local había advertido por correo electrónico de la peligrosidad del local semanas antes de la muerte de Kerman. Cuatro días antes de esa alerta, se había producido otra agresión con atestado policial. Un día después de la advertencia, el responsable de porteros habría agredido a otro cliente, que tuvo que ser trasladado al hospital.
Pese a esos antecedentes, el informe interno concluyó que “aquí todo era normal”. La familia interpreta que se abrió expediente a la inspectora que había alertado en lugar de profundizar en las advertencias. “Ir a matar al mensajero”, resume el padre.
Pese a esos antecedentes, Villate señala que “el informe interno concluyó que aquí todo era normal”. La familia interpreta que se abrió expediente a la inspectora que había alertado en lugar de profundizar en las advertencias. “Ir a matar al mensajero”, resume el padre.
El expediente del Gobierno Vasco a Lebasque
Tras la muerte de Kerman, la Dirección de Juego y Espectáculos del Gobierno Vasco abrió un expediente a la empresa de seguridad Lebasque, encargada del control de accesos en el local.
Según relata Roberto Villate, el expediente se inició al detectarse que los trabajadores actuaban como vigilantes de seguridad sin la habilitación correspondiente. “Un controlador de acceso es como el que pica los tickets en el cine. No es una autoridad y no tiene derecho ni a tocarte el hombro”, afirma.
Siempre según su versión, algunos trabajadores no contaban ni siquiera con acreditación como controladores de acceso. Además, el responsable de porteros estaría subcontratado a través de otra empresa. “Es una cosa bastante extraña”, sostiene.
El padre también cuestiona que hubiera cuatro o cinco trabajadores de seguridad en un local que, según indica, estaba en declive y con baja afluencia. A su juicio, esa sobredimensión resulta llamativa.
La familia considera grave que una empresa con estas irregularidades pueda prestar servicio en eventos multitudinarios en Euskadi y plantea que las administraciones revisen los contratos públicos vinculados a esta compañía.
“Un controlador de acceso no tiene derecho ni a tocarte el hombro, es como el que pica los tickets en el cine.”
Apoyo ciudadano y exigencia de responsabilidades
Durante este año se han celebrado concentraciones, entre ellas en la Plaza del Arca. La familia asegura haber recibido un amplio apoyo ciudadano. “La gente nos para por la calle. Se ha dado cuenta de que aquí hay algo que están escondiendo”, afirma Roberto Villate.
Un año después, el procedimiento judicial continúa su curso. La familia insiste en que, además de la responsabilidad penal individual, deben esclarecerse posibles fallos administrativos, de supervisión y de contratación pública.
“Kerman no hizo nada. Estaba esperando. Y lo mataron”, resume su padre.
Este lunes se ha celebrado frente a la antigua discoteca Mitika, actual Kubik, una concentración en recuerdo de Kerman, a la que han acudido más de un centenar de personas, entre ellas su familia. han colocado una pancarta donde se podia leer “Justizia Kermanentzat” y “Kerman bei gurekin” tambien se ha colocado una mesa con una caja a modo de hurna donde se han ido depositando pequeños mensajes en recuerdo del joven


