Pakistán ha bombardeado esta madrugada objetivos en Kabul, así como en Kandahar y Paktika, y ha declarado oficialmente que entra en una “guerra abierta” con Afganistán, gobernado por los talibanes. El anuncio lo ha realizado el ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, tras una nueva escalada de enfrentamientos en la frontera común.
Según fuentes oficiales en Islamabad, los ataques han tenido como objetivo posiciones militares talibanes. El portavoz del primer ministro ha afirmado que se han destruido decenas de puestos y equipamiento militar, mientras que el Ministerio de Defensa talibán sostiene que ha capturado posiciones paquistaníes y causado bajas en el lado contrario. Las cifras difundidas por ambos gobiernos no han podido verificarse de forma independiente.
Declaración formal de “guerra abierta”
El ministro de Defensa paquistaní ha señalado que “la paciencia se ha agotado” y que, a partir de ahora, la situación pasa a ser de guerra abierta entre ambos países. Pakistán justifica la operación como respuesta a ataques previos en la frontera, en los que han muerto al menos dos soldados paquistaníes, según confirmó su Gobierno horas antes.
Desde Kabul, el portavoz talibán Zabihullah Mujahid ha confirmado explosiones en la capital y en otras zonas, aunque ha asegurado que en la ciudad no se han registrado víctimas, un extremo que tampoco ha sido verificado por fuentes independientes.
Llamamientos internacionales a la desescalada
El relator especial de la ONU para Afganistán, Richard Bennett, ha pedido “calma” y respeto al derecho internacional humanitario, especialmente en lo relativo a la protección de la población civil. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, y el alto comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, han instado también a ambas partes a cumplir sus obligaciones internacionales y abrir canales de diálogo.
Irán se ha ofrecido a mediar. Su ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, ha afirmado que Teherán está dispuesto a facilitar conversaciones entre Islamabad y Kabul para evitar una mayor escalada.
Campo de refugiados y víctimas
Funcionarios talibanes han denunciado que ataques en la provincia de Nangarhar han alcanzado un campo de refugiados que alberga a afganos retornados desde Pakistán. Según esas autoridades, al menos nueve personas han resultado heridas, entre ellas siete mujeres y dos hombres, uno en estado crítico. Estas informaciones tampoco han podido ser verificadas de manera independiente.
Una escalada tras meses de tensión
Los enfrentamientos se producen tras meses de tensiones en torno a la Línea Durand, la frontera de 2.600 kilómetros entre ambos países. Pakistán acusa al Gobierno talibán de permitir que grupos como el Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) operen desde territorio afgano. En las últimas semanas se han sucedido ataques aéreos y ofensivas transfronterizas, pero los bombardeos sobre Kabul suponen el episodio más grave desde el regreso de los talibanes al poder en 2021.
El origen de la escalada
El origen de esta escalada está en la acusación reiterada de Pakistán de que el grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) opera desde territorio afgano y lanza ataques contra fuerzas de seguridad paquistaníes. Islamabad sostiene que el Gobierno talibán no está actuando con firmeza contra esos milicianos y que los bombardeos son una respuesta directa a atentados recientes en su territorio. Kabul, por su parte, rechaza esas acusaciones y denuncia violaciones de su soberanía, en un contexto de tensiones constantes en torno a la Línea Durand, la frontera de 2.600 kilómetros que ambos países disputan desde hace décadas.


