Vitoria-Gasteiz ha vuelto a salir a la calle este domingo por el 8M. La manifestación del Movimiento Feminista de Euskal Herria, que partía a las 12:30 desde la Plaza San Antón, ha congregado a miles de personas bajo el lema Beste mundu bat feminismotik. Frente a los sistemas de dominación: lucha y organización. La afluencia ha sido masiva: cuando la cabeza de la marcha llegaba a la Plaza de la Virgen Blanca, la cola todavía avanzaba por la Calle Francia.
Como en ediciones anteriores, el grupo feminista Itaia, vinculado al Movimiento Socialista de Euskal Herria, ha realizado su propia marcha de manera paralela, saliendo media hora antes —a las 12:00— desde la Virgen Blanca. La marcha central, sin embargo, se ha mantenido unitaria, en contraste con lo ocurrido en Bilbao o Pamplona, donde la nueva Coordinadora 8M-Euskal Herriko Mugimendu Feminista ha organizado sus propias movilizaciones por separado.
Al finalizar la marcha, en la Virgen Blanca, la actuación de Maddi González de Heredia e Irati Barona ha puesto voz y música a la jornada con una canción en euskera antes de la lectura de los manifiestos.
La agresión homófoba, en el centro de la plaza
Antes de los manifiestos, desde el escenario se ha denunciado públicamente la agresión homófoba ocurrida esta misma mañana en Vitoria-Gasteiz: a las 6:00 horas, tres menores han agredido a dos jóvenes. La denuncia ha sido recibida con una respuesta contundente de la multitud, que ha convertido ese momento en uno de los más emotivos de la jornada. Que una agresión de este tipo haya tenido lugar en la madrugada del propio 8 de marzo subraya que la violencia contra el colectivo LGTBI+ sigue siendo una realidad presente, y que la lucha feminista y la lucha por los derechos LGTBI+ son inseparables.
Los manifiestos: nueve voces, un mismo frente
Nueve colectivos han tomado la palabra para dar contenido político a la jornada, en euskera y en castellano, con reivindicaciones que han abarcado desde el antimilitarismo hasta los derechos de las trabajadoras del hogar.
Emakumeak Gerraren Aurka ha denunciado que organismos como el Gobierno Vasco financian con dinero público a más de 200 empresas vascas vinculadas a la industria armamentística —entre ellas BBVA, Santander y Caixabank—, mientras se recortan recursos para la vida, la sanidad y los cuidados. Han reclamado que esas inversiones se redirijan hacia redes de apoyo mutuo, justicia social y resistencia comunitaria.
Eginaren Eginez, en representación de las mujeres con diversidad funcional, ha reivindicado autonomía y participación plena, sin paternalismos ni invisibilidad. «Nuestro feminismo también se construye con accesibilidad y justicia. Porque cuando todas seamos reconocidas como mujeres y cuando nadie quede fuera, el cambio será real.»
Pentsionistak (el colectivo de pensionistas) han denunciado que miles de mujeres cobran pensiones de miseria, muy por debajo del SMI, y que el Parlamento Vasco —con los votos del PNV, el PSE y VOX— se ha negado incluso a debatir la propuesta de complementar esas pensiones mínimas hasta el nivel del SMI, pese a contar con el respaldo de más de 145.000 firmas.
SETEM Hego Haizea ha reivindicado una mirada crítica a las cadenas de suministro globales que sostienen la explotación de mujeres y territorios, y ha apostado por modelos de producción y comercio que respeten los derechos de todas las personas y el medio ambiente.
Desde el sector de Intervención Social ha llegado una denuncia directa al lavado de cara institucional del 8 de marzo: «Mientras se colocan pines morados y se posa para la foto en nombre de la igualdad, continúan precarizando los sectores feminizados que sostienen la vida y los cuidados.» Han exigido un convenio digno y condiciones laborales justas. «La igualdad no se demuestra con gestos simbólicos: se garantiza con políticas públicas y recursos.»
Hazten y Sortuleku han denunciado el abandono institucional que sufren estos recursos de acogida y apoyo a mujeres, menores y familias en situación de vulnerabilidad. Han reclamado la subrogación de las trabajadoras de Sortuleku en el proyecto que les corresponde y la ampliación de la red de acogimiento de menores sin reducción de recursos. «Las trabajadoras de Hazten y Sortuleku vamos a seguir plantadas, pero en pie.»
Lumagorri HAT ha denunciado el régimen heterocisnormativo patriarcal que organiza no solo las relaciones y las identidades, sino también la economía, los cuidados, la política y la estructura social en su conjunto, con un impacto especial sobre los cuerpos racializados, migrantes, con discapacidad y marginalizados. «Cualquier régimen que arrebate derechos o dignidad es un régimen heterocispatriarcal, y frente a él queremos construir futuros feministas y habitables.»
ATHCA, que representa a trabajadoras del hogar y los cuidados, ha alzado la voz contra el acoso laboral, el machismo y el racismo que sufren en su día a día, y ha denunciado la falta de inspección laboral ante el abuso y la violencia sexual. «¡Sin cuidados no hay vida!»
Ha cerrado los manifiestos Bilgune Feminista, que ha reivindicado la Soberanía Feminista como propuesta política para transformar Euskal Herria. «Los sistemas del poder quieren llevarnos a ninguna parte, pero nosotras nos reconstruimos constantemente y tenemos clara la dirección. Segi dezagun eraikitzeko iraultzen.» (Sigamos revolucionando para construir.)








Ha sido muy emocionante. Como mujer mayor me siento orgullosa de lo que estamos construyendo pero hay que seguir luchando.