El Club Deportivo Lakua, uno de los equipos de fútbol base con mayor implantación en Vitoria-Gasteiz, ha acordado emprender acciones penales contra su anterior presidente tras detectar una deuda cercana a los 400.000 euros y una serie de movimientos económicos que la actual directiva considera irregulares. El exmandatario, Mohamed Akbache, niega haberse apropiado de dinero del club y sostiene que todos los ingresos y gastos están justificados.
La decisión fue ratificada en una asamblea celebrada el martes 24 de marzo, en la que la nueva junta, presidida por Sergio Lasarte, trasladó a las familias y al entorno del club la gravedad de la situación económica heredada. El Lakua, con cerca de 700 jugadores y casi cuatro décadas de trayectoria, afronta ahora una crisis que combina problemas de tesorería, enfrentamiento interno y un previsible recorrido judicial.
Una deuda acumulada durante la anterior etapa
La nueva dirección del club sitúa el agujero económico en torno a los 386.000 euros, una cifra que, según sostiene, engloba impagos a proveedores de material deportivo, deudas con el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, con la Federación Alavesa de Fútbol y con otros acreedores.
Según la versión trasladada por la actual junta, la deuda habría crecido de forma notable durante la anterior etapa directiva. La auditoría interna encargada tras el relevo en la presidencia habría permitido, siempre según esa versión, aflorar una situación mucho más comprometida de la que se conocía hasta ahora.
La dimensión del problema ha generado inquietud entre las familias del club y entre las personas vinculadas al fútbol base alavés, tanto por el volumen de la deuda como por el impacto que puede tener en la actividad ordinaria de una entidad con cientos de menores inscritos.
La nueva junta denuncia movimientos sin justificar
Más allá del pasivo acumulado, el actual equipo directivo asegura haber detectado movimientos bancarios que considera anómalos. Entre ellos, menciona transferencias desde cuentas del club a cuentas ajenas, pagos en mano y salidas de dinero sin una justificación clara en la documentación revisada.
La nueva dirección sostiene que más de 300.000 euros corresponderían a cuotas abonadas por las familias de los jugadores, así como a ingresos procedentes del convenio con el Athletic Club y de distintos patrocinadores. A partir de esa revisión interna, la junta atribuye al anterior presidente posibles conductas de apropiación indebida y falsedad contable.
En ese mismo relato, la actual directiva también reprocha a Mohamed Akbache no haber entregado las cuentas del club ni a la Diputación Foral de Álava ni a la Federación Alavesa de Fútbol para su revisión externa. Son extremos que, previsiblemente, formarán parte del argumentario jurídico con el que el Lakua acudirá a los juzgados.
El club prepara una denuncia penal
Tras la asamblea del martes, la nueva junta ha decidido presentar una demanda penal contra el ex presidente en los próximos días en los juzgados de Vitoria-Gasteiz. La acción legal será tramitada por un abogado en representación del club.
Según lo avanzado por la actual dirección, entre las medidas que se plantean figura incluso la petición de prisión preventiva para Akbache. También se ha trasladado al entorno del club que los delitos que se barajan podrían acarrear penas de hasta siete años de cárcel, aunque será el recorrido judicial el que determine finalmente qué hechos se investigan y bajo qué tipificación.
Por el momento, lo que existe es la decisión del club de judicializar el caso y de trasladar a la vía penal las conclusiones de su auditoría interna. La resolución de esas acusaciones dependerá de la documentación aportada, de las diligencias que puedan abrirse y, en su caso, de lo que concluya el juzgado.
Akbache niega las acusaciones y anuncia una respuesta
Frente a la versión de la nueva directiva, Mohamed Akbache rechaza de forma tajante haberse apropiado de dinero del Lakua. Según su versión, no se ha llevado “ni un puñetero euro” y todos los movimientos económicos tienen justificación.
El ex presidente sostiene, además, que la nueva junta reconoce una deuda de alrededor de 15.000 euros derivada de un crédito que él mismo habría contraído para atender necesidades del club. En ese contexto, incluso ha deslizado la posibilidad de intentar recuperar la presidencia si no se le abona esa cantidad.
La existencia de dos relatos completamente opuestos marca ahora el conflicto. Por un lado, la actual dirección habla de una gestión presuntamente irregular con consecuencias penales. Por otro, el anterior presidente niega cualquier apropiación y enmarca la disputa en un desacuerdo económico y de gestión.
El Lakua busca cerrar la temporada y estabilizar sus cuentas
Mientras prepara la ofensiva judicial, la nueva junta intenta trasladar un mensaje de continuidad deportiva y contención. Según ha explicado, ya se han regularizado pagos con la Seguridad Social y con la Federación Alavesa de Fútbol, y se ha recuperado parte de las cuotas pendientes de esta temporada, en torno a 6.800 euros.
La dirección también asegura disponer de un plan de viabilidad para los próximos cuatro años con el objetivo de ordenar las cuentas y asegurar el futuro del club. En ese marco, ha garantizado que la actual temporada llegará hasta junio, aunque mantiene abiertas negociaciones sobre una nueva cuota con las familias.
Ese punto resulta especialmente sensible en una entidad de fútbol base, donde cualquier decisión económica repercute de forma directa sobre cientos de hogares. De ahí que la nueva dirección trate de combinar el saneamiento financiero con el mantenimiento de la actividad ordinaria y la confianza de las familias.
Revuelo en el fútbol base alavés
El caso ha sacudido al fútbol base de Álava por la relevancia del Lakua dentro del deporte formativo en Vitoria-Gasteiz. El respaldo expresado por parte de las familias a la nueva junta y la organización de una colecta para afrontar deudas con entrenadores reflejan hasta qué punto la crisis ha trascendido el ámbito interno del club.
La evolución del conflicto dependerá ahora de dos frentes. El primero, el judicial, una vez se formalice la denuncia anunciada por la nueva directiva. El segundo, el económico y deportivo, en el que el club trata de sostener su funcionamiento diario mientras intenta recomponer unas cuentas muy deterioradas.
Por el momento, el Lakua entra en una etapa decisiva. La entidad busca esclarecer qué ocurrió con su gestión económica en los últimos años, defender su continuidad y evitar que la crisis termine afectando de forma irreversible a uno de los proyectos de fútbol base más numerosos de Gasteiz.




