La alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria, ha vuelto a defender el desalojo de las antiguas fábricas ocupadas de Urssa, Ega y Furnier. Lo ha hecho después del operativo policial de esta semana, en el que fueron identificadas 108 personas en el interior de estos pabellones.
Etxebarria ha explicado que el Ayuntamiento lleva meses actuando sobre este asunto. El Consistorio hizo requerimientos a las empresas propietarias por la situación de inseguridad e insalubridad de estos edificios. La alcaldesa ha repetido que no se puede vivir en un pabellón industrial y ha defendido que la ocupación no es una solución.
El Ayuntamiento quiere que el proceso termine con el desalojo. La alcaldesa lo ha expresado sin dejar margen a otra interpretación. “No queremos a nadie viviendo en situación de inseguridad y en situaciones de insalubridad”, ha dicho.
Etxebarria ha agradecido la actuación conjunta de Policía Nacional, Ertzaintza y Policía Local. Según ha señalado, el operativo permitió identificar a 108 personas que estaban en Urssa, Ega y Furnier.
Sin nuevos recursos sobre la mesa
La alcaldesa ha explicado que los servicios sociales municipales mantienen contacto con las personas que viven en estos espacios a través del servicio Urbil. Este equipo, según ha dicho, analiza cada caso y prepara itinerarios sociales para ofrecer los recursos más adecuados.
Pero Etxebarria no ha anunciado ningún recurso nuevo vinculado a este operativo. Tampoco ha concretado qué alternativa tendrán las personas identificadas si finalmente se produce el desalojo.
La propia alcaldesa ha reconocido que le gustaría contar con más medios. “Claro que me gustaría tener muchísimos más recursos, pero los recursos son los que son”, ha afirmado.
A la espera de la justicia
Etxebarria ha señalado que el Ayuntamiento seguirá adelante con el procedimiento, aunque ahora debe esperar a la justicia. Ha dicho que le gustaría que los tribunales se pronunciaran cuanto antes para cerrar esta situación.
La alcaldesa también ha recordado que muchas de las personas que viven en estos pabellones están en una situación vulnerable. Aun así, su intervención ha puesto el foco en la seguridad, la insalubridad y el final de la ocupación.





