Las entidades que han participado en el Elkargune Euskera, celebrado en Izaskun Arrue Kulturgunea, han pedido al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz más claridad sobre el presupuesto del Servicio de Euskera. Varias intervenciones han reclamado datos más concretos sobre cuánto dinero se gasta realmente, qué partidas quedan sin ejecutar y si el área cuenta con más recursos o está reorganizando dinero ya previsto en otras líneas. Este 2026, el area de euskera dispone de un presupuesto de 2.1 millones de euros.
La concejala de Euskera, María Nanclares, ha explicado que el presupuesto no puede analizarse solo con el dato cerrado a 31 de diciembre. Según ha señalado, después de esa fecha siguen llegando facturas y resoluciones de convenios que también deben pagarse con cargo al ejercicio anterior. Por eso, ha considerado que el dato que aparece en Open Data puede servir como referencia administrativa, pero no siempre refleja el gasto real del servicio.
Petición de datos sobre el gasto real
Durante la sesión, varias personas han pedido conocer con más detalle la ejecución del presupuesto anterior. La reclamación se ha centrado en saber qué partidas se han gastado, cuáles han quedado sin ejecutar y qué margen tiene después el Servicio de Euskera para mover ese dinero a otras necesidades.
Las entidades han planteado que, sin esa información, es difícil valorar si el presupuesto aumenta de verdad o si algunas partidas se refuerzan a costa de reducir otras. También han señalado que esos datos son necesarios para entender mejor cómo se planifican las actuaciones del área.
Una de las cuestiones tratadas ha sido la diferencia entre el dinero previsto y el dinero finalmente utilizado. Los participantes han insistido en que no basta con conocer la cifra aprobada en el presupuesto, sino que también hace falta saber cuánto se ha ejecutado realmente.
Nanclares señala que siguen llegando facturas
Nanclares ha respondido que una cifra exacta no siempre es posible en una fecha concreta. Ha explicado que el cierre administrativo del año no recoge necesariamente todo el gasto, porque muchas facturas llegan semanas o meses después.
La concejala ha citado facturas que pueden recibirse 30, 60 o 90 días más tarde. También ha mencionado resoluciones de convenios que se completan después del cierre del ejercicio. Esas cantidades, ha indicado, deben pagarse con cargo al presupuesto del año correspondiente.
“Para mí no es un dato real”, ha señalado sobre el dato cerrado a 31 de diciembre. Nanclares ha explicado que el Servicio de Euskera elabora sus presupuestos con la previsión del gasto realizado durante el año y con la información que va llegando después.
El destino del dinero no gastado
Otro de los asuntos tratados ha sido el destino de las partidas que no se ejecutan. Nanclares ha explicado que el servicio no puede decidir ahora, a 27 de mayo, a dónde se llevarían esos posibles sobrantes.
Según ha indicado, durante el año pueden aparecer nuevas necesidades. También puede ocurrir que ese dinero no llegue finalmente al Servicio de Euskera porque el Ayuntamiento tenga que atender otras situaciones. La concejala ha citado como ejemplo lo ocurrido durante la pandemia.
Nanclares ha explicado que, cuando una partida se ejecuta poco o queda sin gastar durante varios ejercicios, es difícil justificar que aumente en el presupuesto siguiente. En cambio, si una partida ha tenido una ejecución alta o ha necesitado más dinero, el servicio puede argumentar mejor su refuerzo.
Un límite del 3% para todo el departamento
La concejala también ha situado el debate dentro del techo de gasto del departamento. Ha explicado que el margen de incremento ha sido del 3% para todo el departamento, no solo para Euskera.
Ese departamento incluye varias áreas, por lo que el dinero disponible debe repartirse entre distintos servicios. Nanclares ha señalado que cada área puede plantear sus necesidades, pero después debe ajustarse a la cantidad asignada.
La concejala ha indicado que algunos departamentos no han subido su presupuesto e incluso han bajado. En el caso de Euskera, ha afirmado que el margen de crecimiento estaba condicionado por ese límite general y por el reparto interno dentro del departamento.
Dudas sobre si hay subida o redistribución
Las entidades han cuestionado que algunas modificaciones puedan presentarse como una subida si el dinero procede de otras partidas del propio área o del mismo departamento. En la reunión se ha planteado que no es lo mismo aumentar el presupuesto que reorganizarlo.
Nanclares ha rechazado que cualquier movimiento entre partidas pueda interpretarse automáticamente como un recorte. Según ha explicado, el presupuesto se adapta a la ejecución de años anteriores, a las necesidades previstas y al dinero disponible.






Hay que tener memoria. Hace dos años, esta misma entidad (Izaskun Arrue) cobró subvenciones sin ejecutar los servicios. El interventor exigió la devolución por servicios no prestados –hecho que podría ser constitutivo de delito– y su excusa fue que ya habían gastado el dinero en nóminas de un servicio cerrado.
¿La solución del Ayuntamiento? Al año siguiente les duplicaron la partida para que pudieran devolver lo indebidamente cobrado y afrontar el nuevo ejercicio.
Y todo esto después de que la ciudadanía haya invertido casi 5 millones de euros en crearles un espacio no mixto, cuando en Vitoria sobran infraestructuras culturales y hay prioridades mucho más acuciantes.
Ahora vienen a pedir explicaciones sobre la ejecución presupuestaria. Que empiecen por cumplir ellos los convenios.