Maider Etxebarria ha defendido el desalojo de la nave de Fournier, en la zona de Puente Alto, pero no ha concretado dónde dormirán ahora las personas que estaban viviendo allí. La alcaldesa de Vitoria-Gasteiz ha insistido en que un pabellón industrial no puede ser una vivienda y ha justificado la actuación por los informes municipales que alertan de problemas de seguridad e insalubridad.
“En un pabellón industrial no puede vivir nadie. Ni ustedes, ni vosotros, ni vosotras, ni yo misma podemos vivir en un pabellón industrial”, ha señalado. Según Etxebarria, el Ayuntamiento ha tenido que actuar porque esos espacios no reúnen condiciones para vivir.
La alcaldesa ha explicado que el caso afecta a una propiedad privada. Según su versión, el Ayuntamiento hizo un requerimiento hace unos meses y el propietario acudió después al juzgado para pedir medidas. El lanzamiento ejecutado esta semana responde a esa vía judicial.
Etxebarria también ha asegurado que uno de los dueños ha agradecido la actuación municipal. Según ha dicho, el propietario estaba “en una situación de desesperación” y ahora puede recuperar su inmueble.
Qué pasa ahora con las personas desalojadas
La parte menos clara es qué ocurre ahora con las personas que estaban durmiendo en la nave. Preguntada por las alternativas, Etxebarria ha defendido que los servicios sociales de base llevan tiempo trabajando con ellas, pero no ha concretado una solución habitacional inmediata.
La alcaldesa ha dicho que no se puede dar una respuesta única para todas las personas afectadas. “Cada persona tiene un itinerario diferente”, ha señalado. También ha afirmado que “cada persona es un mundo” y que los casos deben estudiarse uno a uno, según las circunstancias y el nivel de vulnerabilidad.
Etxebarria ha explicado que algunas situaciones son competencia del Ayuntamiento y otras corresponden a la Diputación. También ha añadido que hay personas que no quieren estar bajo tutela institucional. “Eso también hay que aceptarlo”, ha dicho.
La alcaldesa ha asegurado que los servicios sociales de base Urbil han estado con estas personas durante mucho tiempo. Según ha indicado, existe un trabajo previo y una atención caso por caso.
Etxebarria dice que no ha hablado directamente con ellas
La alcaldesa también ha sido preguntada por si ha hablado con las personas que se han quedado en la calle tras el desalojo. Etxebarria ha respondido que, como alcaldesa, no podía intervenir directamente.
Ha explicado que su papel en el operativo ha sido observar y recibir la información que le trasladaba el responsable policial. “Como alcaldesa no me puedo meter”, ha señalado.
Después ha defendido que la Policía Local ha informado a las personas desalojadas de los recursos sociales a los que podían acudir. Etxebarria ha vuelto a insistir en que los servicios municipales siguen trabajando según la situación de cada persona.
Sin una alternativa habitacional concreta
La pregunta se ha repetido de otra forma durante la rueda de prensa. Si la alternativa no es vivir en un pabellón industrial, ¿la alternativa es vivir en la calle?
Etxebarria no ha respondido con un recurso concreto. Ha vuelto a decir que la solución no puede ser que ninguna persona viva en un pabellón y que cada caso debe seguir su propio itinerario.
La alcaldesa ha afirmado que siempre hay atención desde los servicios municipales, pero no ha detallado cuántas personas han sido atendidas, cuántas han aceptado ayuda ni dónde pasarán las próximas noches.
Tampoco ha concretado si las personas desalojadas tienen una plaza disponible en algún recurso habitacional. Su respuesta ha sido que los servicios sociales estudian cada caso según su situación.
El recurso de Zaramaga aún no está abierto
La explicación de Etxebarria deja un punto sin resolver. La alcaldesa defiende que nadie puede vivir en un pabellón industrial, pero no ha concretado dónde dormirán ahora las personas que han salido de Fournier.
En esa respuesta ha citado el recurso previsto en Zaramaga. Ese espacio, sin embargo, no es un anuncio nuevo. Ya estaba previsto por el acuerdo alcanzado entre el Gobierno municipal y EH Bildu, y todavía no está abierto.
Etxebarria ha dicho que el Ayuntamiento está estudiando cómo adecuar esa instalación, pero no ha dado fechas, número de plazas ni perfiles concretos. Tampoco ha aclarado si servirá para atender a personas afectadas por desalojos como el de Fournier.
Por eso, la referencia a Zaramaga no resuelve la situación inmediata. El recurso existe sobre el papel, pero no está disponible para quienes han tenido que salir ahora de la nave. La alcaldesa ha vuelto a remitir la respuesta a los servicios sociales, a los itinerarios individuales y a la coordinación con la red foral en los casos que correspondan.
El Ayuntamiento mira a más pabellones
El desalojo de Fournier llega después de otras actuaciones recientes en espacios industriales ocupados. La propia Etxebarria ha recordado el incendio registrado en URSSA para defender que estos lugares pueden generar riesgos.
“En cualquier momento se puede destapar cualquier tipo de riesgo y desde luego nosotros tenemos que asumir nuestras responsabilidades”, ha señalado.
La alcaldesa ha situado la actuación dentro de una línea más amplia del Ayuntamiento contra la ocupación de pabellones industriales. Ha insistido en que la ocupación no es la solución y que el Consistorio seguirá actuando cuando existan informes técnicos que alerten de riesgos.
Preguntada por posibles nuevos lanzamientos judiciales, Etxebarria ha dicho que debe respetar los tiempos de la justicia. Aun así, ha reconocido que le gustaría que se produjeran “cuanto antes”.
Fournier queda vacío tras el lanzamiento
La nave de Fournier ha quedado vacía después de la actuación judicial. El Ayuntamiento ha trasladado a la propiedad la necesidad de cerrar los accesos para evitar nuevas entradas.
Sobre el futuro del inmueble, Etxebarria no ha dado información. Se ha limitado a señalar que los planes sobre esos pabellones tendrá que explicarlos la propiedad.
El Ayuntamiento defiende que no puede permitir que haya personas viviendo en espacios inseguros e insalubres. Esa parte queda clara en la respuesta de la alcaldesa.









