La Diputación ha ampliado el trabajo de la brigada de Tragsa y prepara nuevas medidas para limpiar el monte y proteger los pueblos. El Gobierno foral admite que los episodios de calor extremo aparecen cada vez antes.
La Diputación de Álava prepara nuevos refuerzos para hacer frente a un escenario de incendios cada vez más exigente. La institución admite que las temperaturas extremas aparecen antes y que será necesario aumentar tanto la prevención durante el invierno como los medios disponibles en verano.
Una de las medidas adoptadas ha sido ampliar el contrato que la Diputación mantiene con Tragsa. No se trata de una contratación nueva, sino de la extensión de un servicio que ya estaba vigente para trabajar durante todo el año.
Entre septiembre y mayo, la brigada realiza labores de limpieza del monte y prevención de incendios. Durante el verano, sus integrantes colaboran con el organismo de bomberos en el control y la extinción de los fuegos forestales.
La Diputación también trabaja en la limpieza de maleza y vegetación alrededor de los núcleos de población. El objetivo es crear franjas de protección que dificulten que un incendio pueda entrar en los pueblos y alcanzar viviendas, explotaciones ganaderas u otros edificios.
Ramiro González ha señalado que los departamentos responsables están analizando la situación y ha insistido en que la prioridad será la prevención. La institución ya había aprobado medidas para reforzar los equipos y mejorar el mantenimiento de los entornos habitados.
El diputado general relaciona el aumento del riesgo con el cambio climático, pero también con la transformación de los usos rurales y el despoblamiento. La reducción de determinadas actividades agrícolas y ganaderas puede provocar una mayor acumulación de vegetación seca en el monte.
Álava cuenta con una diferencia respecto a otros territorios: la mayor parte de su monte es público y pertenece principalmente a los concejos. Este modelo permite coordinar la limpieza, el aprovechamiento forestal y el mantenimiento entre las entidades locales y la Diputación.
El sistema ha permitido evitar incendios de grandes dimensiones durante los últimos años, según sostiene el Gobierno foral. No obstante, González reconoce que el riesgo cero no existe y que un gran fuego podría producirse en cualquier momento.











