AMVISA niega que haya habido problemas de cantidad o de calidad en el agua de Vitoria-Gasteiz tras las quejas internas de trabajadores de la ETAP de Araka, la planta que produce el agua potable que consume la ciudad.
Los trabajadores señalan problemas de organización en el área de Producción, sobre todo en la cobertura de turnos, la planificación de vacaciones y la gestión de sustituciones. Sitúan el origen del conflicto en 2022 y aseguran que estas dificultades se han repetido en distintos periodos vacacionales.
El episodio más reciente se habría producido en la última semana de junio. Según la versión de los trabajadores, hubo turnos con falta de personal, operadores trabajando solos durante la noche, jornadas alargadas y paradas puntuales de producción por no contar con personal suficiente en la planta.
Desde el Ayuntamiento explican que la ETAP de Araka trabaja con tres turnos al día, con dos trabajadores por turno, pero subrayan que la instalación tiene capacidad para producir en menos de dos turnos toda el agua que consume Vitoria en una jornada completa.
Fuentes municipales reconocen que un día no estuvo activo el turno de noche, pero aseguran que la planta anticipó la producción para evitar cualquier incidencia. “No hubo ningún problema de cantidad ni de calidad”, señalan desde el Ayuntamiento.
AMVISA defiende que realiza “una adecuada planificación” y vincula la situación a la dificultad para encontrar personas que puedan hacer sustituciones. La sociedad municipal asegura que, ante este contexto, ha contratado a cuatro nuevos profesionales.
Los trabajadores afectados, por su parte, sostienen que el problema no está resuelto y reclaman una organización más estable en un servicio esencial para la ciudad. La ETAP de Araka funciona durante todo el año y es la instalación encargada de producir el agua potable que llega a Vitoria-Gasteiz.





