El Fernando Buesa Arena, uno de los principales edificios públicos de Álava y símbolo del deporte alavés desde hace más de tres décadas, podría dejar de ser propiedad de la Diputación Foral. El Grupo Baskonia Alavés ha presentado una propuesta para adquirir el pabellón, su aparcamiento y los terrenos vinculados al recinto dentro de la nueva fase del Proyecto Ondare.
El anuncio tiene calado. Hasta ahora, el Buesa Arena ha formado parte del patrimonio foral y Baskonia lo ha utilizado mediante los acuerdos suscritos con la Diputación. Si la operación sale adelante, el pabellón pasará a manos privadas. Sin embargo, ni la Diputación ni el grupo presidido por Josean Querejeta han aclarado cuánto costaría la venta, cómo se fijará el precio, qué procedimiento se seguirá o qué garantías tendrá una operación que afecta a una infraestructura pública de primer nivel.
La presentación ha contado con la participación de Querejeta y del diputado general de Álava, Ramiro González. Ambas partes han presentado la iniciativa como una oportunidad para impulsar el crecimiento del Proyecto Ondare, el plan con el que el grupo quiere reforzar su peso en el deporte, la educación, la salud y el entretenimiento.
Ampliar su uso más allá de los partidos de Baskonia
El grupo ha sostenido que disponer de la propiedad del recinto permitiría acometer nuevas inversiones y convertir el Buesa Arena en un espacio con actividad durante todo el año. La idea pasa por ampliar su uso más allá de los partidos de Baskonia, con conciertos, grandes eventos, formación y nuevas actividades en el entorno de Zurbano.
Conviene aclarar una cifra clave. Los 153 millones de euros anunciados no son el precio del Buesa Arena. Esa cantidad corresponde a la inversión prevista para la nueva fase de Ondare, que incluye la posible adquisición del pabellón, su reforma, la ampliación de EUNEIZ, nuevas residencias y la creación de un ecosistema deportivo y educativo en torno al recinto.
El Grupo Baskonia Alavés ha calculado que el desarrollo del proyecto permitirá crear 345 nuevos empleos y elevar hasta 1.195 los puestos de trabajo vinculados al grupo y a su ecosistema. También ha estimado que la actividad económica anual pasará de 152 millones de euros a 205,8 millones, y que la asistencia al entorno del Buesa Arena superará las 802.000 personas al año.
Son previsiones de la propia entidad y dependen de que el proyecto pueda salir adelante en los términos planteados. El plan también incluye un incremento del retorno fiscal a la Hacienda Foral, que según el grupo pasaría de 27,96 millones a 39,78 millones de euros anuales.
Una ciudad deportiva
El entorno del Buesa Arena ya concentra varias piezas del Proyecto Ondare. Allí se encuentran EUNEIZ, BAKH, Ondare Residencia y la Baskonia Alavés Academy. Según los datos aportados por el grupo, EUNEIZ cuenta con 804 alumnos este curso y prevé superar los 1.000 en 2026/27. BAKH suma 7.500 socios, la residencia tiene 287 plazas con ocupación completa y la academia reúne a jugadores y entrenadores de más de 20 nacionalidades.
La operación también se cruza con otro debate de fondo, el futuro del Deportivo Alavés y de Mendizorroza. Dentro del crecimiento del grupo se ha barajado la posibilidad de buscar terrenos en Arrazua-Ubarrundia, cerca del Buesa Arena, para un posible nuevo estadio propio. Esa opción genera división entre parte de la afición, que sigue viendo Mendizorroza como el espacio natural del club y prefiere una reforma antes que un traslado.
A todo ello se suma otro elemento que puede revalorizar aún más el entorno del Buesa Arena. Las instituciones han acordado la construcción de las nuevas cocheras del tranvía en Betoño y la prolongación del trazado desde Salburua hasta esas instalaciones. Además, el Gobierno Vasco ha llegado a plantear el estudio de una futura conexión del tranvía hasta la zona del Buesa Arena. Es decir, la posible venta del pabellón aparece en un momento en el que también se proyectan mejoras públicas de movilidad hacia esa parte de la ciudad.





