Las voluntarias y voluntarios de Apasos han vuelto este jueves al Centro de Protección Animal de Vitoria-Gasteiz. Lo hacen después de que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco haya acordado una medida cautelar que les permite recuperar, por ahora de forma provisional, el acceso a las instalaciones municipales de Armentia mientras se resuelve el litigio de fondo sobre su salida.
La resolución tiene un efecto inmediato en el funcionamiento diario del centro. Desde hoy, la asociación puede retomar tareas que había desarrollado durante años, como el paseo de perros, la socialización de gatos, la búsqueda de familias de acogida y el impulso de adopciones. Se trata de una actividad que Apasos venía desempeñando desde hace más de dos décadas y que había quedado de nuevo interrumpida tras la rescisión del convenio municipal.
La relación entre la asociación y la perrera municipal se remonta a 2004. Durante ese tiempo, Apasos había mantenido una presencia continuada en el centro, colaborando en la atención de los animales y en su preparación para una salida en adopción. Esa labor se vio alterada a partir de 2020, cuando varias integrantes de la asociación denunciaron a un ex trabajador municipal por abusos sexuales y coacciones. A partir de entonces se abrió un largo conflicto que acabó afectando también a la continuidad del colectivo dentro de las instalaciones.
Tras una primera interrupción, la asociación regresó en 2022, pero volvió a quedar fuera en octubre de 2025, cuando el Ayuntamiento decidió rescindir otra vez el convenio. La medida cautelar ahora acordada por el TSJPV revierte de momento esa situación y permite la vuelta de las personas voluntarias a la perrera, aunque sin resolver todavía de manera definitiva el procedimiento principal.
El contexto de esta decisión judicial coincide además con la reciente condena a un ex trabajador del centro por aquellos hechos denunciados por varias voluntarias. En paralelo, la asociación había seguido desarrollando parte de su actividad fuera de la perrera, especialmente mediante casas de acogida y adopciones, aunque sin acceso directo a los animales del centro municipal.
La decisión conocida este jueves devuelve a Apasos a un espacio en el que había desarrollado buena parte de su trabajo durante años. A la espera de lo que determine la sentencia sobre el fondo del asunto, la consecuencia inmediata es que la asociación vuelve a intervenir en el día a día de perros y gatos alojados en la perrera de Armentia.




