La gasolinera de Arkaute, situada cerca de los humedales de Salburua, continúa cerrada y sin prestar servicio. Sin embargo, su licencia de actividad sigue vigente desde 2015 y el Ayuntamiento desconoce si la empresa tiene intención de reabrirla.
El Gobierno municipal descarta que exista ahora mismo algún motivo de alarma. Según ha explicado el concejal Pascual Borja, no se han detectado vertidos, filtraciones ni indicios de contaminación vinculados a la instalación.
Borja sostiene que la falta de actividad reduce casi por completo el riesgo ambiental. «Si no hay actividad, el riesgo se minimiza al 99,9%», ha señalado. El Ayuntamiento reforzaría la vigilancia si la estación volviera a funcionar.
Elkarrekin ha llevado el asunto a la comisión municipal y se ha referido a la instalación como la «gasolinera fantasma», ya que mantiene sus depósitos, surtidores y carteles pese a llevar más de un año cerrada.
El grupo ha pedido aprovechar esta situación para hablar con la propiedad y estudiar el futuro de la estación. Su concejal Óscar Fernández ha recordado que durante las obras de construcción se produjo un vertido de hidrocarburos que afectó a una de las balsas de Salburua.
Fernández también ha señalado que la estrategia municipal de conservación de la biodiversidad incluye la gasolinera entre las instalaciones pendientes de conectar correctamente a la red de saneamiento. Para Elkarrekin, el cierre no elimina por sí solo los posibles riesgos ligados a los depósitos y al suelo.
El Ayuntamiento insiste en que la actividad está legalizada y que no existe ningún dato que justifique una actuación urgente. La estación seguirá, por tanto, cerrada pero con permiso para volver a abrir.






