El fuego está poniendo a prueba a Álava casi a diario. Mientras la atención se concentra en los incendios de Galarreta y Heredia, los bomberos han ido apagando focos incipientes en Añana, Labastida, Armiñón, Rivabellosa, Campezo y Alegría antes de que las llamas pudieran ganar terreno. El calor, la humedad muy baja y el viento sur han colocado al territorio en una situación de riesgo muy elevado, con todos los medios preparados para responder al siguiente aviso.
Los conatos se han sucedido durante los últimos días con una frecuencia que hasta ahora no había trascendido. No han llegado a convertirse en grandes incendios, pero la diferencia entre un susto y un fuego consolidado ha estado en la rapidez de la primera intervención, según ha explicado el diputado general de Álava, Ramiro González.
La situación obliga a mirar más allá del lugar en el que aparece la primera columna de humo. Un foco pequeño puede avanzar con rapidez cuando encuentra vegetación seca, temperaturas altas y viento, tres factores que ahora coinciden en buena parte del territorio. El índice meteorológico utilizado por Euskalmet tiene en cuenta precisamente el viento, la humedad y la lluvia acumulada para calcular la facilidad con la que el fuego puede iniciarse y propagarse.
La vigilancia no parte de cero. Álava cuenta con más de 188.000 hectáreas de monte, de las que unas 142.000 son superficie arbolada. Esa extensión forestal ocupa más de la mitad del territorio y explica por qué un episodio prolongado de calor obliga a distribuir los medios entre puntos muy alejados entre sí.
El balance de 2025 permite medir la excepcionalidad de lo que está ocurriendo ahora. Durante todo aquel año se contabilizaron 13 siniestros forestales en Álava: 11 conatos y dos incendios. La Diputación sostiene ahora que durante las últimas jornadas se han producido fuegos incipientes prácticamente todos los días, aunque todavía no ha facilitado una cifra cerrada del episodio actual.
No consta que los últimos focos fueran provocados de manera intencionada. Al menos uno estuvo relacionado con un camión y tuvo, por tanto, intervención humana, aunque la Diputación descarta que existiera voluntad de causar el incendio.
La amenaza inmediata seguirá dependiendo del cielo y del terreno. AEMET ha advertido de una nueva ola de calor a partir del miércoles 29 de julio, con temperaturas especialmente elevadas en el valle del Ebro y un episodio que podría prolongarse, al menos, hasta el domingo 2 de agosto.
En Rioja Alavesa, una de las zonas más expuestas, la previsión para Moreda sitúa la máxima del miércoles en torno a los 38 grados, sin lluvia y con cielos despejados. El calor no provoca por sí solo los incendios, pero seca el combustible vegetal y reduce el margen para detener un fuego cuando ya ha prendido.











