El edificio municipal acumula tres procedimientos abiertos —dos sobre la titularidad y uno por desalojo— y su futuro queda supeditado a la resolución de los tribunales.
El festival no solo sirve como vitrina para las creaciones emergentes, sino también como punto de encuentro para actores, directores, productores y entusiastas del medio.
En la época en que se construyeron estos edificios, Telefónica era una empresa pública y el único jugador principal en el sector de las comunicaciones en España.