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Vitoria-Gasteiz

03 de marzo 1976 – 2021 | 45 aniversario

Este año se cumplen 45 años de la matanza del 3 de marzo de 1975. Aquel día, cinco obreros perdieron la vida por las balas disparadas por los grises en una jornada de huelga pocos meses después de la muerte del dictador Francisco Franco y en plena Transición. 

Los hechos sucedieron a las cinco y diez de la tarde del 3 de marzo de 1976 cuando efectivos de la Compañía de Reserva de Miranda de Ebro y de la guarnición de Vitoria de la Policía Armada desalojaron de la iglesia de San Francisco de Asís del barrio de Zaramaga, populoso barrio obrero situado al norte de la ciudad, a 4.000 trabajadores en huelga reunidos en asamblea. La policía lanzó gases lacrimógenos al interior de la iglesia y disparó con fuego real y pelotas de goma a las personas que salían del recinto. Murieron cinco personas y fueron heridas más de ciento cincuenta.

Los fallecidos fueron:

  • Pedro María Martínez Ocio de 27 años de edad, trabajador de Forjas Alavesas, falleció en el mismo lugar de los hechos.
  • Francisco Aznar Clemente de 17 años de edad, estudiante y operario de panadería, falleció en el mismo lugar de los hechos.​
  • Romualdo Barroso Chaparro de 19, gravemente herido murió poco después.​
  • José Castillo García de 32 años, trabajador de Basa, una sociedad del Grupo Arregui, falleció posteriormente. ​
  • Bienvenido Pereda Moral de 30 años, trabajador de grupos Diferenciales, falleció posteriormente.​

Posteriormente, durante los actos de protesta que se organizaron en diferentes localidades, murieron otras dos personas víctimas de la represión contra las manifestaciones solidarias que denunciaban la masacre de Vitoria-Gasteiz. En Tarragona el joven Juan Gabriel Rodrigo Knafo y en la localidad vizcaína de Basauri Vicente Antón Ferrero.

Fue una de las mayores matanzas que se produjeron en la llamada Transición española. Los hechos no fueron investigados ni enjuiciados. El relevo al frente del gobierno de España que el rey Juan Carlos I realizó en julio de ese año, cambiando a Carlos Arias Navarro por Adolfo Suárez, pudo ser una consecuencia de este episodio.

Historia

Durante el mes de enero de 1976, unos seis mil trabajadores iniciaban una huelga en contra del decreto de topes salariales y en defensa de mejores condiciones de trabajo. Dos meses después convocaban por tercera vez una huelga general que fue masivamente seguida el día 3 de marzo. Desde la madrugada la tensión eran muy grande. Al coche del jefe de personal de Forjas Alavesas y a 20 camiones de la empresa habían aparecido con las ruedas pinchadas. Al empezar el día actuaron numerosos piquetes que de forma expeditiva, paralizaron prácticamente la ciudad. Sobre las 10 de la mañana se produjeron en la plaza de la Virgen Blanca y calles de los alrededores los primeros enfrentamientos entre trabajadores en huelga y policía. En las calles Calvo Sotelo y monseñor Estenaga hubo rotura de lunas y puertas de bares. Hacia la una del mediodía la virulencia de los enfrentamientos fue grande.

Sobre las cinco de la tarde la Policía Armada rodeó la iglesia de San Francisco de Asís en Vitoria, en la que se estaba realizando una asamblea de trabajadores y, haciendo caso omiso de la solicitud del párroco que invocó lo dispuesto en el concordato, conminó al desalojo. Apenas unos segundos después disparaban gases lacrimógenos en un recinto cerrado y abarrotado de gente creando indignación y sobre todo pánico. Los que salieron por delante medio asfixiados y con pañuelos en la boca fueron apaleados por los flancos y a los del frente les dispararon pelotas de goma y fuego real.

La policía resolvió la situación que habían creado con el uso de fuego real, resultando muertos Pedro María Martínez Ocio, trabajador de Forjas Alavesas, de 27 años, Francisco Aznar Clemente, operario de panaderías y estudiante, de 17 años, Romualdo Barroso Chaparro, de Agrator, de 19 años, José Castillo, de Basa, una sociedad del Grupo Arregui, de 32 años. Dos meses después moriría Bienvenido Pereda, trabajador de grupos Diferenciales, con 30 años. En total, dos obreros muertos en el lugar de los hechos y sesenta heridos graves o muy graves, de los que cuarenta y tres presentaban herida de bala, tres de los cuales morirían.

A partir de ese momento se desarrollaron violentos enfrentamientos y la Policía perdió prácticamente el control de la ciudad hasta las nueve de la noche, cuando ya habían llegado refuerzos. El último herido de extrema gravedad fue el inspector de policía Antonio Losada al que, cuando se encontraba en la puerta de la Comisaría, arrojaron un cóctel molotov que le provocó quemaduras en todo el cuerpo.

Aquel jueves el Secretario General del SPD de Alemania, Willy Brandt, cancelaba la entrevista con Fraga que participaba en una campaña diplomática para vender internacionalmente una reforma avalada por la monarquía. El sábado, Manuel Fraga Iribarne, entonces Ministro de la Gobernación, junto con Rodolfo Martín Villa, Ministro de Relaciones Sindicales, y el general Campano, director de la Guardia Civil, intentaban, visitando a los heridos, reducir el impacto de su decisión.

Todavía prohibidos los derechos de reunión, manifestación y de huelga, los sindicatos, ilegales también, convocan huelgas en toda España. Tuvieron especial importancia en Vitoria, en el cinturón industrial madrileño y en el País Vasco. El 8 de marzo tuvo lugar una huelga general en todo el País Vasco, durante la cual se produjeron nuevos choques en el curso de los cuales, hubo otro muerto: Vicente Antonio Ferrero en Basauri. Posteriormente los altercados se multiplicaron y las huelgas generales de protesta se sucedieron durante varios meses.

Consecuencias

Estos incidentes aceleraron la acción de la oposición democrática, y su unidad de acción. La Junta Democrática y la Plataforma de Convergencia Democrática se fusionan en la Coordinación Democrática o Platajunta el 26 de marzo. Esta nueva junta ejerce mayor presión política sobre el gobierno, exigiendo amnistía, libertad sindical, democracia y rechaza las leyes reformistas.

En 2008, una comisión del Parlamento Vasco consideró responsables políticos de los sucesos a los «titulares de los ministerios actuantes en este conflicto»: Manuel Fraga Iribarne, ministro de Gobernación (en Alemania durante los sucesos, correspondiéndole ser «ministro de jornada», encargado de cubrir ausencias de otros y de asumir responsabilidades a Adolfo Suárez), Rodolfo Martín Villa, ministro de Relaciones Sindicales, y Alfonso Osorio, ministro de Presidencia.

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