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OPINION | Accidentes laborales, arriesgar tu vida no es una opción

La legislación determina que «un accidente de trabajo es toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena».

A Víctor Nuño una máquina le arrancó la vida a los 18 años mientras trabajaba. El 27 de noviembre de 2020, dos enormes rodillos atraparon su sudadera y le arrastraron hacia una máquina que no tenía medidas de seguridad, ni mampara de seguridad, ni interruptor de emergencia. No había recibido, ni una formación para manejar esa máquina, ni tan siquiera ropa adecuada de trabajo y, en ese momento, se encontraba solo en la nave. Tan solo llevaba 12 días trabajando.

Según la madre, «Él estaba contentísimo de haber encontrado su primer trabajo, estaba al lado de casa, un horario bueno… No era el trabajo de su vida, pero bueno, no estaba mal para empezar»

La empresa, una pequeña fábrica de corte de chapa ubicada en el municipio de Castellar del Vallés, Barcelona, aceptó la responsabilidad sobre lo sucedido, ante la apertura de un expediente por parte de la Inspección de Trabajo que consideró el incidente como infracción grave, a la que correspondió una multa de 40.000 euros que fue reducida a 25.000 por el pago en adelantado.

Según un informe de la OMS, el exceso de horas de trabajo es uno de los principales motivos de mortalidad laboral en el mundo

El de Nuño fue uno de los 637 accidentes laborales que acabaron con la vida del trabajador en 2020, un año, el del inicio de la pandemia, en el que la paralización de la actividad económica provocó el primer descenso en la siniestralidad laboral desde 2013, pero en el que las muertes «en el tajo» aumentaron respecto al año anterior.

Los datos disponibles de este año, hasta el mes de octubre, indican que la recuperación económica ha traído también aparejado un aumento de los accidentes de trabajo, que vuelven así a su senda de ascenso en la que llevan casi una década.

Una mejora o un empeoramiento en las condiciones de trabajo tienen consecuencias en los niveles de siniestralidad, es absolutamente inevitable, y, después de la reforma laboral de 2012, las relaciones laborales precarias que ya existían previamente se extienden prácticamente al conjunto de los sectores.

La falta de inversiones en prevención (se sigue viendo como un gasto) y no invertir en ese escenario, al final, resulta mucho más caro.

A Álvaro, un trabajador de 39 años, la vida le cambió hace tres años, cuando una máquina le amputó dos dedos de su pie izquierdo mientras trabajaba en labores de limpieza en una fábrica de galletas de Torrelavega, estaba contratado a través de una empresa de trabajo temporal que no le ha vuelto a conseguir ningún empleo.

A día de hoy está tratando de que la Administración le reconozca una incapacidad, pero presentar los papeles es tan farragoso y con tantas dificultades que parece que solo buscan que la gente desista al final.

Los accidentes mortales en el trabajo subieron un 11% en 2020 pese al bajón de la actividad por la pandemia, arriesgar la vida, en el caso de algunos colectivos de trabajadores, desgraciadamente, es la única opción que tienen, porque, si no, si no se aceptan determinadas condiciones de trabajo, la consecuencia es que vas a perder ese empleo Nuestro país no puede tolerar que haya personas que dejen su vida en el puesto de trabajo.

El pasado mes de octubre, en una noche lluviosa, Gabriel Alejandro Fuentes, trabajador de un supermercado, resbaló mientras cargaba un paquete y se golpeó fuertemente la espalda. Tuvo que parar de trabajar y sus responsables, con los que solo puede contactar por mail, no fueron conscientes de que no estaba trabajando hasta el día siguiente. La mutua de la empresa le diagnosticó un fuerte lumbago y a los tres días le consideraron apto para trabajar de nuevo.

El accidente, que se pudo haber evitado con poner algún cartón o algo para que no resbale, pero cuando una persona está en un trabajo no quiere perder el puesto y quiere hacerlo todo bien para que no haya problema, la inestabilidad laboral complica mucho más la prevención de accidentes.

Así podía describir multitud de casos, creo que de momento y como ejemplo es suficiente.

Aunque el sector con más porcentaje de accidentes es el de servicios, ya que también es el que cuenta con mayor ocupación, son los sectores de la construcción, la industria y la agricultura los que registran un mayor número de accidentes laborales graves e, incluso, mortales, derivados del uso de maquinarias pesadas y peligrosas que aumentan el riesgo de accidente.

En estos sectores los accidentes más comunes, y más graves, tienen que ver con atrapamientos que producen aplastamientos y amputaciones provocados por el uso de la maquinaria, seguidos por las caídas desde una altura elevada, sobre todo en el caso de la construcción, y otras lesiones, en general, más leves como golpes, cortes y heridas provocadas por el material y las herramientas. Por ello, en estos sectores se hace todavía más importante un buen plan de prevención que minimice los accidentes laborales y cree un entorno de trabajo seguro.

En la definición de los accidentes laborales, se habla de lesión tanto física como psíquica. La fatiga mental, el estrés, la ansiedad y la depresión están en el punto de mira de los accidentes en el entorno laboral, ya que en los últimos años ha supuesto la segunda causa de baja laboral.

Estos estados, pueden desencadenar en muchas ocasiones enfermedades físicas derivadas del trabajo, como problemas cardiovasculares, digestivos, cutáneos o alterar la concentración y la capacidad intelectual.

Es importante prestar tanta atención a esta tipología de accidentes laborales como a las lesiones físicas. Por ello, la prevención de riesgos laborales debe incluir la dimensión psicosociológica del trabajo, que se ocupa de la salud y el bienestar completo de los trabajadores.

En muchas ocasiones, un accidente o enfermedad, no es reconocido como laboral, sino como contingencia común, es decir como enfermedad común o accidente no laboral. En dicho caso, y si queremos que la baja sea considerada contingencia profesional, tendremos que iniciar el procedimiento de determinación de contingencias.

El procedimiento de determinación de contingencias, se inicia en vía administrativa y posteriormente, en caso de que se desestime nuestra reclamación, es necesario presentar una demanda en los juzgados. La finalidad de este procedimiento es cambiar una contingencia que ha sido catalogada como común a contingencia profesional, aunque también puede tener el orden inverso. No obstante, este procedimiento también sirve para, sin discutir la contingencia cambiar de una enfermedad usual a un accidente no laboral.

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