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Así afecta el futbol a la salud y al bolsillo

"En su vida, una persona puede cambiar de pareja, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol".

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En mi opinión, el mundo del futbol, realmente se está aprovechando de la ilusión de todos los aficionados e intentaré explicar cuál es mi opinión al respecto.

  1. Directivos de los equipos que lo único que le importa es como sacar rentabilidad, y un claro ejemplo lo tenemos en nuestra ciudad, como puede una junta directiva poner unos precios para un partido de un equipo que ya ha descendido y otro que se ha salvado por los pelos a unos precios de entre 120 € y 150 € que equivale a una séptima parte del salario mínimo interprofesional.
  2. Muchos futbolistas y amparándose en que la vida laboral del futbolista es corta (aunque cada vez menos), y que les da igual porque hoy están en este equipo y mañana en otro, antes decían que sentían los colores, pero ahora creo que ni eso. Pues bien, para lo que si andan listos es para exigir más, eso es lícito, pero lo que da vergüenza es que jueguen con los sentimientos de los aficionados/as y le exigen a su club que o le pagan más o se va a otro equipo, a veces es solo una trampa de sus representantes para sacar más beneficios.
  3. Ahora si un aficionado/a quiere ver al equipo de sus amores, le toca soltar “pasta” por todos los lados, o te haces socio o contratas una plataforma de televisión para ver los partidos que te pueden costar hasta 150 € mensuales.
  4. Si eres socio y te gusta acompañar al equipo a los partidos en el que ejerce de visitante, ya puedes preparar la “cartera” y más si la directiva del otro equipo te pone unos precios inasumibles, así es como se podían estar cargando el futbol, el gasto que realizaron los seguidores/as de los equipos españoles de La Liga, se cifra en un total de 25 millones de personas, gastan un promedio de 796 euros al año. Además, el gasto se dispara un 32% si los son considerados como muy hinchas, con un desembolso de hasta 1.047 euros por persona cada temporada.
  5. Equipos que gastan más de lo que generan y que tienen las arcas vacías y luego hay que apoyarles con nuestro dinero, mientras recortamos en pensiones, sanidad o educación.

El gasto de los aficionados se canaliza por diferentes vías. La mayor parte del despilfarro que hacen los futboleros se destina a abonos y entradas para asistir a los partidos, con alrededor del 50% del total, mientras que el resto se reparte en el desembolso que realizan por seguir el deporte rey en la televisión de pago, como decía antes, productos de comercialización de productos como ropa deportiva (solo la camiseta del Alavés son 70 € y cambian el diseño todos los años) y demás artículos con la marca del equipo y los gastos derivados del día del partido, como el consumo de comidas y bebidas en el estadio.

Todo esto por supuesto que afecta a la salud y deberíamos de pensar como aficionados/as en cambiar toda esta m……, porque a los responsables les da todo lo mismo mientras haya “paganinis” que les hagamos que salgan sus cuentas.

¿Por qué los hinchas de un equipo de fútbol se transforman cuando ven un partido? Y cómo afecta esta afición al cuerpo y al cerebro.

Nervios, emoción, saltos de alegría… Ver un partido de fútbol tiene efectos sobre la salud que a veces no son buenos para ti y los tuyos: presenciar este evento con amigos o familiares es algo muy emocional, que permite crear lazos entre las personas que lo disfrutan juntas. Los estímulos que llegan a través de los gritos, abrazos, gestos de ánimo, movilizan una serie de sustancias en el sistema nervioso que modulan nuestras sensaciones o actitudes.

Seguro que en más de una ocasión le has dicho a un amigo, mientras increpaba a un jugador o al árbitro de un partido de fútbol: “no te pongas así, que te va a dar un infarto”. Por supuesto, se trata de una frase hecha: no todas las personas tienen las mismas posibilidades de que esto ocurra; normalmente, hay enfermedades como la hipertensión, diabetes, sedentarismo, tabaquismo… todo puede ser algo que anuncian un riesgo. Pero el conjunto de emociones que se desencadenan en nuestro organismo cuando vemos el futbol influye en nuestra salud de muchas formas.

Más allá de la parte física, el excesivo entusiasmo con un equipo puede traer consecuencias para la salud, como ansiedad, problemas para conciliar el sueño, peor rendimiento en el trabajo o reacciones emocionales desproporcionadas. Aunque, se puede tratar de los casos más extremos.

Y para combatir el desfase económico de muchos equipos ya tenemos a “mama” Hacienda o al resto de instituciones que con nuestros impuestos contribuimos a mantener a esos equipos en la “cresta” de la ola.

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