El 41 por ciento. Ese es el grado de ejecución final de la Estrategia de Conservación de la Biodiversidad 2015–2025 del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Más de la mitad de las acciones previstas en el documento aprobado hace una década no han llegado a desarrollarse. El dato lo ha dado a conocer esta mañana el área de medio ambiente durante la presentación en comisión de la nueva hoja de ruta ambiental para los próximos diez años.
La cifra ha centrado buena parte del debate político. El balance del plan anterior ha servido de punto de partida para la presentación de la Segunda Estrategia de Conservación de la Biodiversidad 2026–2035, que el Ejecutivo local ha presentado hoy como el marco que orientará la política ambiental del municipio hasta 2035.
Un plan anterior con ejecución limitada
Según se ha expuesto en la sesión, el documento 2015–2025 se ha quedado en un 41 por ciento de ejecución. El equipo de gobierno ha defendido que, pese a ese nivel de cumplimiento, el periodo ha permitido consolidar actuaciones relevantes en el territorio.
Entre los avances que se han enumerado figuran la consolidación de los espacios de la Red Natura 2000 en el municipio, como Salburua, el Zadorra y los Montes de Vitoria; la creación de 53 nuevos humedales; la erradicación del visón americano; la elaboración del plan local para la rana ágil; y la desclasificación de 922 hectáreas de suelo urbanizable.
No obstante, desde la oposición se ha subrayado que el hecho de que más de la mitad de las acciones previstas no se ejecutaran obliga a reforzar los mecanismos de planificación, seguimiento y financiación en el nuevo periodo estratégico.
124 acciones hasta 2035
Tras ese balance, el Ayuntamiento ha presentado esta mañana la Segunda Estrategia de Conservación de la Biodiversidad 2026–2035. El documento recoge 124 acciones distribuidas en ocho ámbitos de actuación y establece una planificación a diez años, con revisión intermedia a los cinco años y evaluación final al término del periodo.
La nueva estrategia plantea reforzar los corredores ecológicos que conectan los espacios naturales del municipio, mejorar el estado de ríos y humedales, impulsar prácticas agroganaderas compatibles con la conservación y avanzar en el control de especies exóticas invasoras.
También incorpora un mayor énfasis en la biodiversidad urbana, con medidas orientadas a integrar criterios ecológicos en parques, zonas verdes y espacios públicos, así como un apartado específico de gobernanza ambiental para mejorar la coordinación interdepartamental.
Financiación y control político
El precedente del 41 por ciento de ejecución ha situado la financiación en el centro del debate. Algunos grupos municipales han reclamado que las 124 acciones previstas vayan acompañadas de partidas presupuestarias identificables y de un calendario detallado que permita medir su grado de cumplimiento.
El concejal de Medio Ambiente, Borja Rodríguez, ha defendido durante la presentación que la estrategia constituye un marco de planificación que se desarrollará a través de los presupuestos anuales y de acuerdos políticos sucesivos. Asimismo, ha señalado que la revisión intermedia permitirá evaluar el avance real de las actuaciones y reorientar prioridades si fuese necesario.
Continuidad del modelo ambiental
La nueva hoja de ruta mantiene como eje central la protección de la infraestructura verde del municipio y la consolidación del modelo territorial que vincula la ciudad con su entorno natural. El documento presentado esta mañana subraya la necesidad de adaptar la planificación ambiental a los retos derivados del cambio climático, la presión sobre el suelo y la evolución de los usos agrícolas.
La restauración de ecosistemas degradados, la conectividad ecológica y la integración de la biodiversidad en la planificación urbana figuran entre los objetivos estratégicos de la próxima década.
El 41 por ciento como referencia de partida
El dato del 41 por ciento de ejecución del plan 2015–2025 se convierte así en la referencia de partida para el nuevo periodo. La revisión prevista a mitad de década será el primer punto de evaluación para comprobar si el Ayuntamiento logra mejorar el nivel de implementación respecto al plan anterior.


