La plantilla del Organismo Autónomo de Bomberas y Bomberos de Araba ha dado luz verde al primer convenio laboral del servicio tras casi una década sin acuerdo regulador. El preacuerdo ha salido adelante con el respaldo del 73% de la plantilla.
Hasta ahora, este organismo era, según trasladan desde la representación sindical, el único servicio público de la CAV que seguía sin Acuerdo Regulador. La aprobación del convenio cierra una reivindicación arrastrada desde la creación del organismo, marcada durante años por la reclamación de equiparar las condiciones laborales con las de la Diputación Foral de Álava.
Equiparación con la plantilla foral
El nuevo convenio recoge las particularidades propias del servicio de emergencias y establece la equiparación de derechos con la plantilla de la Diputación, uno de los principales objetivos defendidos por los trabajadores durante estos años.
Además, el texto fija un cronograma para abordar otras cuestiones pendientes dentro del servicio. Entre ellas figuran el procedimiento de llamamientos extraordinarios en situaciones de emergencia y la valoración de puestos de trabajo, dos asuntos que seguían sin resolverse desde hace años.
Casi diez años sin acuerdo regulador
Desde la creación del organismo, la plantilla había trabajado sin un convenio propio. Durante ese tiempo, las condiciones laborales dependían del marco que se aplicara en cada momento, con una situación cambiante que, según denuncian los sindicatos, dejaba al servicio sin una base estable.
Ese vacío ha pesado durante años sobre un colectivo que presta un servicio esencial y que, al mismo tiempo, venía reclamando una regulación específica adaptada a sus funciones, turnos y necesidades operativas.
Quedan pendientes más cambios en el servicio
Pese al acuerdo, la plantilla mantiene abiertas varias reivindicaciones. Entre los retos que siguen sobre la mesa figuran la estabilización de la estructura operativa, con más mandos intermedios y más personal por turno, la organización de las emergencias extraordinarias y una valoración adecuada de los puestos de trabajo.
También queda por definir cómo se afrontarán en el futuro situaciones de gran exigencia operativa, como incendios de gran magnitud o emergencias que obliguen a reforzar de forma inmediata el servicio.
Con la aprobación de este primer convenio, los bomberos y bomberas de Álava cierran una etapa marcada por la falta de regulación propia y abren otra en la que deberán concretarse los cambios pendientes en la organización interna del servicio.






