Etxebarria acusa al obispo de usar el púlpito para hacer política

La alcaldesa asegura que hubo personas que abandonaron la misa de San Prudencio, impactadas por el uso político del púlpito por parte del obispo de Vitoria.

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La alcaldesa de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria, ha criticado este viernes la homilía pronunciada por el obispo Juan Carlos Elizalde en San Prudencio y ha cuestionado que se utilizara una celebración religiosa para lanzar mensajes políticos. Sus declaraciones llegan en plena crisis interna en la Diócesis de Vitoria, después de que 52 sacerdotes hayan trasladado su malestar por la gestión del obispo durante los últimos diez años.

Etxebarria ha explicado que estuvo presente durante toda la misa y que mantuvo la compostura pese al contenido de la homilía. “Yo sí que estuve en la misa. Yo estuve desde un inicio hasta el final y guardé la compostura. Tanto que guardé la compostura”, ha señalado ante los medios.

La alcaldesa ha recordado además el sentido tradicional de la festividad de San Prudencio. “¿Cómo reza el zortziko? San Prudencio para celebrar en armonía y buena unión”, ha dicho. A partir de ahí, ha criticado el tono de la intervención del obispo y ha asegurado que algunas personas abandonaron la celebración. “Hubo gente que se salió de la misa impactada porque se pudiese llegar a utilizar en la homilía el púlpito para hacer política”, ha afirmado.

“A mí no me parece bien”, ha resumido Etxebarria, antes de añadir una frase especialmente dura sobre el momento que atraviesa la diócesis. “En este caso, con la Iglesia hemos topado otra vez. Pero es que el obispo se ha topado con la Iglesia”.

Una crítica desde el ámbito institucional

La alcaldesa ha evitado profundizar en el contenido interno de la carta de los sacerdotes, pero sí ha subrayado la gravedad de las acusaciones que parten de la propia Iglesia alavesa.

“Más allá de lo que yo viví el otro día en la misa, no puedo deciros más porque yo creo que en este caso la Iglesia propia le acusa de falta de transparencia, de falta de capacidad y de abuso de poder”, ha señalado.

Etxebarria ha insistido en que su valoración se limita a lo que vivió durante la celebración de San Prudencio y a su rechazo al uso político del púlpito. “Yo puedo decir dónde yo estuve, yo puedo decir que yo mantuve la compostura y que desde luego no me gusta”, ha afirmado.

La alcaldesa ha cerrado su valoración con una crítica directa al modelo de Iglesia que, a su juicio, refleja aquella homilía. “Me parece una Iglesia de los viejos tiempos, donde se utilizaba el púlpito para hacer política, y para eso ya estamos los políticos y las políticas”.

La homilía de San Prudencio

La polémica tiene su origen en la homilía pronunciada por Elizalde el pasado 28 de abril, durante la celebración de San Prudencio, con representantes institucionales presentes.

En aquella intervención, el obispo lanzó críticas al Gobierno de Pedro Sánchez y habló de intentos de controlar instituciones, medios de comunicación y la división de poderes. También se refirió a la corrupción y a cuestiones como el aborto, la eutanasia, el matrimonio, la familia o la sexualidad.

Elizalde matizó que varias de esas características podían aplicarse a casi todos los gobiernos, pero sus palabras generaron malestar en sectores políticos, especialmente entre socialistas y peneuvistas.

La carta de los 52 sacerdotes

La crisis se ha agravado después de hacerse pública una carta apoyada por 52 sacerdotes de la Diócesis de Vitoria. El escrito, adelantado por Radio Vitoria, recoge el malestar de parte del clero alavés con la gestión de Juan Carlos Elizalde desde su llegada a la diócesis en 2016.

El documento acusa al obispo de falta de diálogo, falta de transparencia, autoritarismo en la toma de decisiones y abuso de poder. También describe una diócesis dividida y un clima interno marcado por la desconfianza.

Una diócesis fracturada

Los sacerdotes críticos sostienen que parte del clero y de la comunidad laica se siente poco reconocida dentro de la estructura diocesana. También consideran que los órganos de participación han perdido peso real y que muchas decisiones se han tomado desde una estructura demasiado cerrada.

Uno de los principales reproches es la falta de sinodalidad, el modelo de escucha y participación impulsado por el Papa Francisco. Según la carta, esa forma de trabajo no se estaría aplicando de manera suficiente en la Diócesis de Vitoria.

El escrito también aborda el papel de las mujeres y de las personas laicas. Los sacerdotes firmantes consideran que durante los últimos años se ha frenado una mayor participación laical y que las mujeres siguen teniendo una presencia limitada en espacios de responsabilidad.

El peso de sectores conservadores

El documento sitúa también el foco en el crecimiento de movimientos eclesiales vinculados a sensibilidades muy conservadoras. Entre ellos se mencionan Pro Ecclesia Sancta, Peregrinos de la Eucaristía, el Opus Dei y el Camino Neocatecumenal.

Según los sectores críticos, estas corrientes ya tenían presencia en Álava, pero han ganado influencia durante el mandato de Elizalde. La crítica se dirige especialmente a su peso en la orientación pastoral de la diócesis y en determinados nombramientos parroquiales.

El debate afecta también a la formación sacerdotal. En Vitoria conviven el Seminario Diocesano y el Redemptoris Mater, vinculado al Camino Neocatecumenal. Para el entorno del obispo, el aumento de vocaciones es una señal de vitalidad. Para los críticos, la cuestión de fondo es qué modelo de Iglesia se está consolidando para los próximos años.

La respuesta del Obispado

El Obispado de Vitoria ha respondido al escrito poniendo el foco en su autoría formal. Según la diócesis, la carta fue entregada por dos sacerdotes jubilados y solo estaba firmada por ellos, aunque se presentó en nombre de 52 curas.

La sede episcopal afirma que ambos solicitaron una reunión con Elizalde y que el encuentro duró más de una hora. También sostiene que, al terminar la cita, trasladaron al obispo que no tenían intención de hacer público el documento.

Elizalde defiende que mantiene abierta la vía del diálogo y recuerda que el Consejo de Presbiterio expresó recientemente su apoyo a su gestión. Según el Obispado, aquel comunicado salió adelante con 25 votos a favor y uno en contra.

El obispo también sostiene que la diócesis vive un momento de renovación, con nuevas vocaciones, parroquias activas y más presencia pastoral.

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