Una caja blanca instalada junto a la escultura conocida como “El Coño” mantiene la incógnita en pleno centro de Vitoria-Gasteiz. Ahora, la acción ha dado un paso más: la estructura incorpora un código QR que lleva a una web en la que se invita a la ciudadanía a adivinar qué hay dentro.
La caja se encuentra en la plaza del General Loma, junto a La Mirada, la escultura de Agustín Ibarrola inaugurada en 1992 y convertida con los años en uno de los puntos más reconocibles del centro de Gasteiz. En el frontal de la caja aparece una pregunta en castellano y euskera: “¿Qué crees que hay dentro? Zer dago barruan?”.
El QR lleva a un formulario para participar
Al escanear el código QR, el enlace dirige a una web de Typeform con un mensaje directo: “Adivina lo que hay dentro”. La página tiene un diseño muy simple, con fondo negro y un botón para comenzar.
Después, el formulario pide escribir un alias para continuar. No solicita nombre completo en esa primera pantalla, sino un apodo o identificación breve. Una vez introducido, la web plantea la pregunta central: “¿Qué crees que hay dentro?”.
La respuesta es libre. No hay opciones cerradas ni pistas visibles sobre el contenido de la caja. Quien participa puede escribir su propia teoría antes de enviar el formulario.
El misterio sigue sin resolverse
Tras enviar la respuesta, la web termina con un único mensaje: “Eskerrik asko”. No aparece ninguna explicación adicional. Tampoco se indica quién está detrás de la iniciativa, cuándo se abrirá la caja o si habrá algún tipo de sorteo, premio o presentación pública.
Por ahora, la acción parece diseñada para mantener la curiosidad y recoger las hipótesis de quienes pasan por la zona. La caja, el mensaje bilingüe y el hashtag #GasteizkoKaxa apuntan a una campaña pensada para moverse tanto en la calle como en redes sociales.
La ubicación tampoco parece casual. La escultura La Mirada, conocida popularmente como “El Coño”, es uno de los elementos urbanos más reconocidos y comentados de Vitoria-Gasteiz. Colocar allí la caja multiplica su visibilidad en una zona de paso constante.
De momento, la incógnita continúa abierta. Lo único confirmado es que la caja ya no solo se mira desde fuera: ahora también invita a participar.





