Las altísimas temperaturas que vive Vitoria-Gasteiz han pasado factura al servicio de autobús urbano a lo largo de este lunes. TUVISA ha confirmado que el servicio y la frecuencia de la línea 9 se han visto afectados por el calor, después de una jornada en la que han fallado los equipos de aire acondicionado de varios vehículos.
A esas incidencias se ha sumado un esfuerzo añadido para recargar los autobuses eléctricos, tanto el BEI como el resto de unidades, penalizados estos días por unas velocidades de carga menores de lo habitual. Y no hay garantía de que el recuento conocido recoja todo lo ocurrido durante la tarde.
La capital alavesa se encuentra en alarma roja por calor, con máximas que pueden acercarse a los 40 grados según las previsiones de AEMET y Euskalmet, en un episodio que el Departamento vasco de Seguridad no calificaba como alerta roja por temperaturas extremas desde hacía tres años.
El aviso preventivo de TUVISA
La compañía municipal ha lanzado a primera hora un aviso preventivo en el que advertía de que las altas temperaturas registradas en las últimas horas, así como las previsiones para los próximos días, «pueden generar incidencias puntuales en la prestación del servicio de autobús urbano».
En el comunicado, TUVISA explicaba el protocolo que aplica cuando la climatización de un vehículo deja de funcionar: «Cuando esto ocurre, y si no es posible sustituir el autobús por otro con el sistema plenamente operativo, el vehículo será retirado de servicio sin reemplazo». En esos casos, añadía, «será necesario ajustar las frecuencias para garantizar la continuidad del servicio en toda la red».
La empresa señalaba que hasta ese momento las incidencias por este motivo habían sido mínimas, pero que las temperaturas actuales y la alarma roja por calor obligaban a «emitir este aviso preventivo y a mantener una vigilancia continua sobre el funcionamiento de los equipos de climatización».
Cuatro aires acondicionados averiados por la tarde
A media tarde, el Ayuntamiento detallaba a GasteizBerri un primer balance de la jornada. Por la mañana había fallado el aire acondicionado de un autobús y, por la tarde, habían dejado de funcionar los de otros tres vehículos en las líneas 5, 7 y 8.
En esos casos los autobuses afectados habían podido ser sustituidos por otras unidades que se encontraban en cocheras, por lo que no había sido necesario retirar ningún servicio sin reemplazo. El consistorio apuntaba además que se había registrado alguna otra avería mecánica de menor relevancia, que se resolvía sin grandes complicaciones.
Más incidencias de las confirmadas oficialmente
Ese balance se ha quedado corto conforme avanzaba la tarde. Pasadas las 20:30 horas, el propio Ayuntamiento ha reconocido por sus canales oficiales que el servicio y la frecuencia de la línea 9 se estaban viendo afectados por las altas temperaturas, la primera afección con impacto directo en una línea.
Esa afección en la línea 9 ha tenido una cara muy concreta sobre el asfalto. Según ha podido constatar esta redacción, al menos un autobús de la línea ha quedado inutilizado al llegar a Gamarra, y el siguiente ha salido completamente lleno de la parada de la piscina dejando a gente en tierra.
Lo confirmado de forma oficial, sin embargo, no recoge todo lo que ha ocurrido, y a esta hora no hay un recuento cerrado de la tarde. A las 20:44, un autobús se ha quedado tirado en la calle del Prado por problemas de refrigerante. Y otro vehículo ha sido retirado por un fallo en el climatizador, con el termómetro rondando aún los 35 grados. Aplicando el protocolo, han tenido que retirar el vehículo, ante un sistema de climatización incapaz de funcionar con semejante calor.
La flota eléctrica, exprimida por el calor
El episodio de calor se ha cebado también con la flota eléctrica. Según ha podido saber GasteizBerri, ha habido que hacer un «esfuerzo extra» para cargar tanto el BEI como el resto de autobuses eléctricos, en las cocheras y en los puntos de recarga repartidos por la red, con velocidades de carga menores de lo habitual. Sobre las 20:30 horas, los pasajeros de un autobús eléctrico han tenido que subirse a otra unidad porque al primero le quedaba poca batería.
El BEI, con sus trece autobuses cien por cien eléctricos, es la punta de lanza de una electrificación que TUVISA está extendiendo de forma progresiva a otras líneas de la red, como la 4. Un episodio de calor extremo como el actual funciona, en la práctica, como una prueba de estrés para el modelo de movilidad por el que ha apostado la ciudad.
Por qué el calor ralentiza la recarga de las baterías
Las baterías de ion-litio que mueven estos autobuses trabajan mejor en una horquilla templada, en torno a los 20 y 40 grados. Cuando el termómetro se dispara, el sistema de gestión térmica del vehículo, una especie de refrigeración interna que mantiene las celdas a buena temperatura, tiene que trabajar mucho más. Y si la batería se calienta en exceso, el propio autobús limita la potencia de carga para protegerla, lo que se traduce en repostajes eléctricos más lentos.
A ello se suma que el aire acondicionado de la cabina y esa refrigeración de las baterías consumen una parte de la energía, de modo que en los días más calurosos la autonomía real disponible para mover el vehículo baja respecto a una jornada templada. Los especialistas advierten, además, de que el calor sostenido acelera el envejecimiento de las baterías a largo plazo, por lo que una buena gestión térmica resulta clave para alargar su vida útil.
Vigilancia continua mientras dure el aviso
TUVISA ha pedido comprensión a la ciudadanía y ha recordado que su prioridad es «preservar la seguridad, la regularidad del servicio y la atención a todas las personas usuarias, especialmente en episodios meteorológicos excepcionales». La compañía mantendrá una vigilancia continua sobre los equipos de climatización y la operativa de recarga mientras se prolongue el aviso por calor extremo.





