La clausura de Korterraza dejó premios, risas y unos protagonistas rendidos a Vitoria. Charlamos con ellos justo después de la entrega, todavía en caliente: con la gran homenajeada de la jornada y con la pareja de cineastas que se llevó el galardón al mejor cortometraje. Estas fueron sus impresiones.
Toni Acosta: «Es la primera vez que veía el corto con público, y qué gozada»
Toni Acosta, una de las actrices más reconocibles de la comedia española reciente, ha construido una carrera todoterreno entre televisión, cine, teatro y radio. Popular por series como Un paso adelante o Señoras del (h)AMPA, y habitual también en la saga cinematográfica Padre no hay más que uno, la intérprete canaria ha hecho de la naturalidad y el sentido del humor una de sus señas de identidad.
La actriz cerró la noche recibiendo el Premio EITB apoyo al cortometraje Saria. Estos días compaginaba el teatro en la ciudad con su paso por el festival, donde además es una de las protagonistas de «In Memoriam».
¿Qué tal en Vitoria? ¿Cómo has sentido al público?
«Ha sido maravilloso. La vida ha querido que estuviese haciendo teatro el jueves y el viernes, y que el sábado me haya gozado Korterraza. Una pasada. Me ha encantado ver al público respetuoso. Se han proyectado seis o siete cortos y la gente ha estado ahí hasta el final. Me encanta el formato del corto y que la gente lo reciba así».
¿A qué te refieres con un público respetuoso?
«A que estamos al aire libre, la gente puede comentar o tomarse una cerveza, y sin embargo todo el mundo estaba viendo el corto. Los festivales al aire libre son muy peligrosos, porque la gente puede perder la atención con la música y las cervezas. Yo es la primera vez que veía el corto con público, y qué gozada».
La entrega de premios fue bastante gamberra, con Lander Otaola al frente.
«Lander es maravilloso. Descubres muchísimo talento cuando vas a festivales de cortos. Me ha sorprendido, porque le conocía como actor, pero no improvisando, y es un crack».

Teresa Bellón y César F. Calvillo: «No me lo creo, de verdad»
La pareja de directores y guionistas se llevó el Premio Álex Angulo Saria al mejor cortometraje por «In Memoriam». No se lo esperaban, y se les notaba.
¿Qué tal la experiencia? ¿Cuántas veces habéis venido?
César F. Calvillo: «Creo que es la tercera vez. Una de ellas fuimos jurado, y era difícil, el nivel estaba muy alto. Pero esta ha sido la mejor, porque hemos ganado el premio al mejor cortometraje. Estoy súper feliz, porque además no lo sabíamos. Ha sido muy inesperado y me ha hecho mucha ilusión. Estoy bastante emocionado».
Teresa Bellón: «No me lo creo, de verdad. Estoy muy ilusionada. Es un festival que tiene un espíritu que a mí me flipa, porque se llenan las sesiones, y eso es lo que más me puede gustar en el mundo».

Hablabais del respeto del público.
Teresa Bellón: «Hay festivales que tienen mucha categoría a los que no va nadie. Este ha adquirido la categoría y llena las sesiones. Una maravilla».
César F. Calvillo: «No solo llena las sesiones. Encima es un festival itinerante, de los pocos que pagan a los cortometrajistas. Se lo curran muchísimo».
A diferencia de Toni Acosta, que veía «In Memoriam» por primera vez ante el público, ellos confiesan haberlo visto ya «muchísimas veces». Y la única pega de la noche fue, entre risas, de logística doméstica: un cortometraje, un premio y una sola estatuilla para una pareja que vive y dirige junta.
Teresa Bellón: «Otra cosa es si hubiese divorcio. Igual sí que deberíamos poner en la tabla quién se lo lleva».
César F. Calvillo: «Vamos a llevarnos bien, porque la historia es quedarnos».
El guiño final: de Toni a «Toñi»
Hay un detalle que explica buena parte de la complicidad de la noche. «In Memoriam», el corto ganador, cuenta la historia de una actriz que empieza a preguntarse si aparecerá en el recordatorio de los Premios Goya cuando muera, una comedia sobre el miedo a no pasar a la historia. En la pantalla, a Toni Acosta se la nombra una y otra vez, de forma muy intencionada, como «Toñi Acosta», un gag que arrancó sonoras carcajadas del público. Por eso, cuando nos despedimos de ella, no pudimos resistir el guiño: doble Zorionak y hasta pronto, Toñi.




