Vitoria-Gasteiz apenas sanciona por no recoger las cacas de perro en la calle. Los datos llevados a la Comisión de Limpieza y Medio Ambiente muestran una actividad sancionadora muy baja en los últimos tres años y medio.
La pregunta la ha hecho Óscar Fernández, concejal de Elkarrekin. Ha explicado que el problema se repite en varios puntos de la ciudad, especialmente en el Casco Medieval y en zonas verdes.
Fernández ha recordado que recoger los excrementos no es opcional. La ordenanza obliga a hacerlo y las multas pueden ir de 90 a 750 euros. Según ha indicado, la sanción habitual suele ser de 90 euros.
El reparto de las sanciones muestra el bajo nivel de control. El 40% de las multas conocidas corresponden a 2023, el 30% a 2024 y otro 30% a 2025. En 2026, hasta junio, no constaba ninguna sanción.
El concejal ha comparado esos datos con años anteriores. En 2017 hubo 37 sanciones y en 2018 fueron 13. Ha recordado que “solo en el 2018 hubo más sanciones que en el 2023, 2024, 2025 y hasta junio del 2026”.
Fernández cree que el Ayuntamiento está siendo demasiado permisivo con quienes no recogen los excrementos de sus perros. También ha cuestionado que se hable de sancionar los orines en una nueva ordenanza cuando apenas se multa algo que ya está regulado y que se ve mucho más.
“Esto no es labor de concienciación”, ha dicho. Para Fernández, la norma ya se conoce. “Aquí lo que falta son sanciones”, ha afirmado.
Pascual Borja, concejal de Limpieza, ha reconocido que el problema existe. Ha dicho que “el incivismo hay que combatirlo” y que es injusto que quienes lo hacen mal perjudiquen también a quienes sí cumplen.
Borja ha explicado que multar no siempre es fácil. Para abrir expediente hay que pillar a la persona en el momento, con Policía Local o inspección municipal presente. Muchas veces se ve la caca, pero no a quien la ha dejado.





