Euskadi ha activado 28 alertas naranjas por fenómenos meteorológicos entre el 1 de enero y el 13 de julio de 2026, nueve más que las registradas durante todo el año pasado. A este aumento se añaden tres alarmas rojas por temperaturas altas extremas, un nivel que no llegó a declararse en ninguna ocasión en 2025.
Los datos aparecen en la tabla de avisos emitidos durante los primeros 194 días de Euskalmet. El documento contabiliza 210 activaciones: 179 avisos amarillos, 28 alertas naranjas y tres alarmas rojas. Durante todo 2025 fueron 269: 250 amarillas, 19 naranjas y ninguna roja.
La cuestión no está únicamente en el número total. En poco más de seis meses, Euskadi ya ha superado en un 47,4% todas las alertas naranjas del ejercicio anterior. Y ha alcanzado tres veces el máximo nivel del sistema de meteorología adversa, concentrado en el episodio de calor de los días 22, 23 y 24 de junio.
El comienzo del verano explica buena parte de este salto. Junio reunió 12 alertas naranjas y tres alarmas rojas, mientras que los primeros 13 días de julio sumaron otras siete alertas. Entre ambos periodos acumulan 19 naranjas, exactamente las mismas que se declararon durante todo 2025.
Las temperaturas han tenido un peso central. Ocho de las alertas naranjas de este año corresponden a temperaturas altas persistentes y otras siete a temperaturas altas extremas. El calor ha generado, por tanto, más de la mitad de las situaciones de nivel naranja contabilizadas hasta mediados de julio.
Las otras alertas se reparten entre la altura de ola para la navegación, con seis; el riesgo de incendios forestales, también con seis; y el viento en zonas expuestas, con una. La tabla refleja así dos mitades del año muy diferentes: un invierno marcado por las borrascas, el viento y el oleaje, y un final de primavera y comienzo de verano dominados por el calor y los incendios.
El nivel naranja no es una simple intensificación del amarillo. El procedimiento del Gobierno Vasco lo reserva para situaciones en las que existe un riesgo meteorológico importante, los daños pueden comenzar a ser relevantes y puede peligrar la integridad física de las personas. El amarillo es un aviso de impacto esperado leve o bajo; el naranja genera una alerta; y el rojo, una alarma ante un riesgo extremo.
El volumen total también se acerca ya al balance completo del pasado ejercicio. Las 210 activaciones registradas hasta el 13 de julio equivalen al 78% de las 269 contabilizadas en todo 2025. Esto no significa, sin embargo, que Euskadi haya pasado 210 días bajo aviso.
Un mismo día puede sumar varias activaciones. Durante una jornada de calor, por ejemplo, pueden coincidir un aviso por temperaturas extremas, otro por calor persistente y un tercero por riesgo de incendios. También pueden activarse niveles diferentes en distintas zonas del territorio.
Al depurar esas coincidencias, el resultado es que alguna zona de Euskadi ha estado bajo algún aviso meteorológico durante 94 de los primeros 194 días de 2026, el 48,5% del año transcurrido. En otras palabras, casi uno de cada dos días ha habido algún fenómeno adverso activo en una parte de la comunidad.
En 75 de esas jornadas, el nivel máximo alcanzado fue amarillo. En 16 se llegó al naranja y en tres se activó el rojo. Esto tampoco implica que toda Euskadi permaneciera afectada durante las 24 horas: basta con que el aviso estuviera vigente durante una parte del día y en alguna de las zonas definidas por Euskalmet.
Enero fue el mes con más activaciones en conjunto, con 61: 55 amarillas y seis naranjas. Febrero sumó 34; marzo, 14; y abril, seis. El número volvió a crecer en mayo, con 29, antes de dispararse en junio, con 40, y alcanzar otras 26 en los primeros 13 días de julio.





