Una plaga puede extenderse por un parque en poco tiempo, debilitar los árboles y obligar a intervenir cuando el daño ya está hecho. Pero esos mismos insectos también pueden servir de alimento a aves, murciélagos y otros pequeños depredadores. Vitoria quiere apoyarse en ese equilibrio natural para proteger sus zonas verdes.
El Ayuntamiento pretende reforzar la presencia de especies que ayudan a mantener bajo control a los organismos perjudiciales. No se trata de soltar animales por la ciudad, sino de facilitar que la fauna que ya vive en los parques encuentre alimento, protección y lugares en los que reproducirse.
Para conseguirlo se crearán y mejorarán pequeños refugios de biodiversidad. Pueden ser rincones con vegetación, madera, cajas nido u otros elementos capaces de ofrecer cobijo a aves, insectos beneficiosos y pequeños animales.
La ciudad no parte de cero. En los últimos años ya ha instalado refugios para distintas especies y ha cambiado la forma de cuidar algunas zonas verdes. En determinados lugares se siega menos, se conserva vegetación espontánea y se dejan espacios menos ordenados, aunque más útiles para la vida silvestre.
No todos los insectos son enemigos
Un parque no está formado únicamente por árboles, césped y flores. Bajo las hojas, entre la madera y en los huecos de los troncos vive una comunidad de animales que cumple funciones esenciales. Algunos polinizan las plantas, otros descomponen la materia orgánica y otros se alimentan de especies que pueden convertirse en una plaga.
El problema aparece cuando ese equilibrio se rompe. En los espacios urbanos se retiran ramas, se cortan hierbas y se eliminan escondites que en un bosque permanecerían en el suelo. El parque puede parecer más limpio, pero también ofrece menos lugares para que sobrevivan los depredadores naturales.
Mantener determinados rincones, dejar crecer algunas plantas o instalar pequeños refugios puede ayudar a recuperar parte de ese equilibrio. La intención no es abandonar el mantenimiento de los parques, sino cuidarlos de una forma que tenga en cuenta a todas las especies que viven en ellos.
Los tratamientos seguirán siendo necesarios cuando aparezcan determinados problemas, pero Vitoria quiere evitar que sean la única respuesta. Cuantas más aves, insectos beneficiosos y pequeños animales encuentren un lugar adecuado para vivir, menor será la posibilidad de que una sola especie se multiplique sin control.



