La séptima Copa del Rey del Baskonia se celebró este martes donde tenía que celebrarse: en la Virgen Blanca. Miles de personas llenaron la plaza para recibir al equipo, que llegó desde Valencia con el título bajo el brazo.
El autobús del equipo entró entre bengalas de humo azulgrana mientras la afición se agolpaba a ambos lados. Arriba, en las escaleras de San Miguel, el capitán Tadas Sedekerskis levantó la Copa y la plaza respondió. Hubo aurresku, ofrenda a la Virgen Blanca y entrega de la camiseta conmemorativa.
Pero las imágenes de la tarde van más allá del protocolo. Familias enteras, cuadrillas, críos con bufandas que les quedan grandes, gente asomada a los balcones. La charanga poniendo banda sonora a una tarde que Gasteiz llevaba esperando. Entre la multitud, dos pancartas gigantes de «Justizia Kermanentzat» recordaba que la plaza también es lugar de reivindicación, incluso en día de fiesta.
La séptima ya está en casa.
Imagenes: Alex García


























