El servicio de trenes de Cercanías de Álava ha cerrado los cuatro primeros meses de 2026 con una puntualidad que apenas supera el 80%. Dicho de una forma mucho menos amable para quien espera en el andén: cerca de uno de cada cinco trenes queda fuera del indicador de puntualidad.
El dato aparece en una respuesta de la consejera de Movilidad Sostenible, Susana García Chueca, a una solicitud de información del parlamentario del PP Santiago López Céspedes. La petición preguntaba por el coste, el uso y la eficacia del nuevo servicio ferroviario que conecta Miranda de Ebro, Vitoria-Gasteiz y Altsasu.
El Gobierno Vasco, pese a todo, considera que el resultado entra dentro de los parámetros establecidos en el contrato de servicio público. Lo que no explica es qué margen utiliza para decidir que un tren ha sido puntual. Porque no es lo mismo llegar a la hora que entrar dentro de una tolerancia técnica de varios minutos.
Febrero fue el mes más complicado
De los cuatro primeros meses del año, febrero dejó los peores datos. Circularon 253 trenes y el 15,4% sufrió retrasos. Quienes tuvieron la mala suerte de viajar en uno de esos servicios soportaron una demora media de 10,55 minutos.
Enero comenzó con un 8,1% de trenes retrasados y una demora media de 9,29 minutos. En marzo, el porcentaje de servicios afectados subió al 10,3%, aunque el retraso medio bajó hasta los 6,08 minutos.
Abril ofreció una fotografía algo mejor. El porcentaje de trenes retrasados cayó hasta el 6,1%, pero la demora media de los servicios afectados siguió por encima de los siete minutos.
El parlamentario popular había solicitado también conocer el mayor retraso registrado. Ese dato no aparece. La respuesta se limita a ofrecer una media mensual, que sirve para hacerse una idea general, pero no permite saber cuánto tuvo que esperar el usuario que sufrió la peor incidencia.
Más de 300 incidencias en cuatro meses
Entre enero y abril, los trenes de Cercanías de Álava realizaron 1.105 circulaciones. En ese mismo periodo se contabilizaron oficialmente 326 incidencias.
La mayor parte se atribuye a Renfe y ADIF. Los documentos recogen 171 incidencias vinculadas a Renfe, 146 a ADIF y 13 a causas externas. El problema es que la suma da 330, cuatro más que el total oficial.
Las cuentas no cuadran especialmente en enero y febrero. En enero, el desglose suma 72 incidencias, aunque el total publicado es de 71. En febrero, las categorías alcanzan las 97, pero el documento fija el total del mes en 94.
Puede parecer una diferencia pequeña dentro de cientos de incidencias, pero resulta llamativo que una respuesta destinada precisamente a aclarar el funcionamiento del servicio termine abriendo una nueva duda.
Qué significa realmente ser puntual
El Gobierno Vasco asegura que la puntualidad acumulada «supera el 80%» y que el resultado cumple lo previsto en el contrato. Esa es la parte más polémica de la respuesta.
El documento no reproduce el objetivo contractual ni señala a partir de cuántos minutos un tren pasa oficialmente a considerarse retrasado. Sin conocer ese margen, la estadística queda incompleta.
Un tren puede llegar más tarde de la hora anunciada y continuar apareciendo en las cifras como puntual si el contrato admite una determinada tolerancia. Para el pasajero, sin embargo, el reloj del andén no entiende de márgenes contractuales.
Tampoco se concreta cuántas de las 326 incidencias acabaron en cancelaciones, cambios de tren o alteraciones importantes del servicio. Movilidad remite parte de esa información a otras respuestas parlamentarias.
Los trenes de Cercanías de Álava comenzaron a funcionar con la actual ampliación de frecuencias el 30 de mayo de 2025. El corredor conecta Vitoria-Gasteiz con localidades como Nanclares-Langraiz, Alegría-Dulantzi, Agurain, Araia, Miranda de Ebro y Altsasu.
El proyecto se plantea como una prueba que, en principio, continuará hasta finales de 2027. Durante este periodo deberán evaluarse el uso, los costes y la fiabilidad del servicio.



