Los equipos han tenido que regresar a la zona quemada para refrescar el terreno después de detectar nuevos puntos calientes. La Diputación advierte de que un incendio puede reactivarse incluso cuando ya no hay llamas visibles.
El incendio de Galarreta ha vuelto a dar señales de actividad. Los servicios de extinción han detectado humo en la superficie quemada y han tenido que intervenir de nuevo para refrescar el terreno, según ha revelado el diputado general de Álava, Ramiro González.
La reaparición del humo no significa necesariamente que el incendio vuelva a estar activo en toda su extensión. Sin embargo, muestra la dificultad de dar por terminadas las labores de extinción cuando se mantienen las altas temperaturas y la vegetación continúa extremadamente seca.
«La extinción no se acaba el día que no hay fuego», ha explicado González. Las brasas y los puntos calientes pueden mantenerse ocultos bajo el suelo, entre raíces o dentro de restos de madera, y volver a prender cuando aumenta el calor o entra viento.
Por este motivo, los equipos permanecen durante días sobre el terreno, revisando la zona y vertiendo agua sobre los puntos que aún conservan temperatura. Ese trabajo posterior es clave para evitar que las llamas reaparezcan y recuperen fuerza.
El de Galarreta, junto con el de Heredia, ha sido uno de los dos incendios de mayor relevancia registrados recientemente en Álava. Ambos pudieron ser controlados en pocos días, pero la Diputación reconoce que el territorio no está libre de sufrir un incendio grave.











