Lecciones aprendidas en la Cumbre Social por el Clima

Se ha debatido mucho sobre los proyectos de extracción de hidrocarburos no convencionales, como las explotaciones de fracking que se realizan a lo largo y ancho del globo

– La contracumbre debe servir como desaprendizaje del sistema cultural capitalista que tenemos metido hasta el último poro de nuestra piel.

Estos últimos tres días, hemos tenido el privilegio de poder estar en primera línea de la lucha por la justicia climática, tanto en la movilización masiva del 6 de diciembre en las calles de Madrid, como en el inicio de la Cumbre Social por el Clima, la conocida popularmente como contracumbre, en contraposición a la COP25 que se celebra durante dos semanas en el IFEMA madrileño.

Organizada en un tiempo record tras la renuncia de Chile, hospedador oficial de la Cumbre por el Clima hasta su renuncia debido a la situación política de represión que está aplicando el Gobierno Piñera como solución a las protestas ciudadanas que se movilizan en las calles de todo el país andino, las movilizaciones en Madrid han dado el principal protagonismo a los pueblos originarios e indígenas de América latina y fueron ellos quienes abrieron la manifestación que reunión alrededor de 500.000 personas en el paseo de la Castellana.

También han sido las comunidades indígenas las que han tenido un mayor papel en muchas de las charlas y talleres que desde el sábado se celebran en la Universidad Complutense de Madrid, epicentro de la Cumbre Social. Entre los mensajes que más claramente se han transmitido en las ponencias se sitúan conceptos como “keep it in the ground” en clara alusión a la necesidad que dejar los combustibles fósiles bajo tierra tal y como establece la ciencia para alcanzar el objetivo del Acuerdo de París (limitar el aumento de la temperatura media global a 1.5ºC en 2100).

Se ha debatido mucho sobre los proyectos de extracción de hidrocarburos no convencionales, como las explotaciones de fracking que se realizan a lo largo y ancho del globo y que contaminan las aguas, el aire y los alimentos, y que obligan a la muerte o a la migración a las comunidades que habitan estas regiones. Se ha hablado de la necesidad de no externalizar las emisiones, como está sucediendo actualmente en Europa, y en ir a la base del problema: el modelo actual.

Para afrontar la transición ecológica es necesario atender a la justicia climática. Por ello, hay que tener mucho cuidado a la hora de aplicar medidas que cargan contra los sectores más vulnerables el gran peso de la transición, dando vía libre a la élite (causante del mayor número de emisiones) para seguir produciendo y consumiendo a su gusto. Las medidas a implementar deben adaptarse a la situación de vulnerabilidad de las clases más populares para no caer en medidas ecofascistas que incrementen la brecha social.

Ha quedado claro que los mercados de carbono no sirven ya que no se están traduciendo en un descenso de las emisiones. Que las compensaciones de carbono son inaceptables ya que vuelven a inclinar la balanza a favor de los de siempre. También que las soluciones basadas en la geoingeniería son inútiles por su imposibilidad de implementación a escala masiva.

La solución a la emergencia climática no es individual a pesar de todos los mensajes que nos proyectan las instituciones y los gobiernos. El problema real es el modelo actual de producción y consumo, el capitalismo extractivista. Porque debemos cambiar este modelo, es necesaria una transformación cultural vivencial, que atienda a nuestras partes emocionales y que cambien conceptos como el derecho a la propiedad pasando a valorarse el derecho de uso. Para este cambio de modelo es vital contar y aglutinar todos los movimientos. Debemos beber del ecologismo, del feminismo, del sindicalismo… Porque el poder nunca va a aceptar el cambio. Debemos pasar de la lucha tradicional a articular la desobediencia civil como el centro de la resistencia y poner encima de la mesa que la hegemonía cultural capitalista es contradictoria con la realidad biofísica del planeta.

En el marco de la COP25, paralela al desarrollo de la Cumbre Social, se está decidiendo un mecanismo para desarrollar el artículo 6 del Acuerdo de París referente a los mercados de carbono. Hemos aprendido que, en el fondo, en las negociaciones oficiales, se está decidiendo quién vive y quién muere. Lo más peligroso es que los Derechos Humanos están totalmente excluidos de estas negociaciones porque los sistemas de pérdidas y daños que se negocian se traducen en muertes.

La lucha de los pueblos indígenas

También hemos escuchado hablar de colonización, imperialismo, militarización, conquista, patriarcado. Los pueblos indígenas nos han trasladado su realidad y tienen claro que, desde la implementación masiva del sistema extractivista capitalista hemos entrado en una neocolonización que responde a la constante necesidad de extracción de recursos naturales para alimentar al neoliberalismo económico. La justicia climática es incompatible con esta premisa y por ello, frente al nuevo ecocolonialismo, se detecta la urgente necesidad de reconocer y proteger los Derechos de la Madre Tierra. Porque las inversiones del Banco Mundial y de la Organización Mundial del Comercio no se están dirigiendo a una transición justa. Y al final del camino se está produciendo un ecogenocidio de estos pueblos.

A raíz de la situación actual en Bolivia y su relación con las reservas de litio, mineral necesario para la fabricación de baterías, se lanza las siguientes preguntas: ¿qué vale más: el litio o la vida de las personas? ¿Cómo se distribuye nuestra escala de valores? ¿Por qué tenemos que mantener un modo de vida a costa de la destrucción de otros?

Frente a la neocolonización se destaca la necesidad de la cooperación, de una unidad internacionalista para frenar el nuevo shock represivo que se está produciendo en América Latina y que busca suprimir los derechos de los pueblos y los derechos de la naturaleza.

Un Green New Deal para la transición ecológica

El Green New Deal es un instrumento que cada vez cobra más fuerza como herramienta para la transición ecológica y la creación de empleo verde. A pesar de que hace una década ya fue acuñado por el Partido Verde Europeo, ha sido a raíz del plan presentado por la congresista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez cuando este concepto ha empezado a ocupar titulares de prensa generalista.

Necesitamos un Green New Deal eficaz, justo y suficiente que priorice en el corto plazo la reconstrucción de la matriz energética, para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero y que, a su vez, permita crear empleo verde y refuerce el sistema público de protección social. Este proceso es muy complejo por lo que se debería dividir en varias etapas, las primeras con el objetivo de ganar tiempo al clima y las segundas con una transformación radical del modelo actual.

Partimos de unas condiciones difíciles ya que este sistema está muy impregnado en nuestra cultura colectiva occidental y, década a década, el capitalismo ha ido conquistando el terreno económico y también el ideológico. Pero debemos considerar que, con las contradicciones que un proceso tan complejo como la transición ecológica pondrá sobre la mesa, el objetivo final debe ser ganar la hegemonía cultural y social.

Suma de luchas: feminismo

También se ha hablado mucho del papel fundamental que el feminismo juega en la lucha por la justicia climática. De hecho, ha quedado muy claro que esta lucha es un paraguas que debe aglutinar todos los movimientos ideológicos, políticos y sociales que buscan construir sistemas alternativos. Resulta muy necesario universalizar los conceptos de ecodependencia e interdependencia que el ecofeminismo subraya como imprescindibles para delimitar los marcos del nuevo sistema social que debemos construir tras la transición.

Incluso hemos oído voces que también reclamaban la necesidad de coger la bandera arcoíris para sumarla a esta lucha. Porque también debe ser una lucha contra la lgtbifobia. La justicia climática no debe excluir a nadie.

El reto que tenemos delante es enorme, abrumador. Por ello, debemos ir conquistando batalla a batalla, victoria a victoria con la vista siempre puesta en el horizonte de la justicia climática.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.